Los iniciados en las antigüedades y la decoración tienen una nueva fechas que apuntarse en la agenda esta primavera. El recinto ferial de Las Rozas acoge los días 15 y 16 de mayo el VII Gran Desembalaje de Madrid – Las Rozas, un gigantesco mercadillo al estilo del sur de Francia con más de 150 expositores y 14.500 metros cuadrados dedicados a muebles antiguos, piezas vintage, objetos de colección y decoración con historia, al más puro estilo de los grandes marchés aux puces.
Bajo ese nombre tan peculiar, “desembalaje”, se esconde un formato muy concreto y muy codiciado por interioristas, anticuarios y coleccionistas: durante dos días, profesionales procedentes de España, Francia y Portugal llegan al recinto con sus mejores hallazgos de la temporada, cargados literalmente en furgonetas y camiones. La gracia está precisamente ahí, en que la venta se hace “a pie de furgoneta”, donde muchos expositores abren directamente sus portones, extienden las piezas en torno al vehículo y convierten cada stand en una mezcla de trastero mágico, estudio de interiorismo y mercadillo improvisado, donde la negociación, la conversación y el olfato para encontrar tesoros forman parte del juego.
Un desembalaje de decoración y antigüedades
La entrada es gratuita, el recinto es al aire libre y con aparcamiento en la misma zona, y además hay conexión directa en autobús desde Moncloa hasta la puerta del evento, lo que lo convierte en un plan muy accesible incluso para quien no quiere coger coche. Pasear sin prisa por los pasillos, comparar precios, regatear con calma, preguntar por la historia de una cómoda o de un cuadro y seguir avanzando es parte del encanto: cada vuelta puede esconder una sorpresa nueva.
Más allá de la pura compraventa, el Gran Desembalaje quiere ser un pequeño festival de la “cultura del objeto”: hay talleres, charlas y demostraciones en vivo sobre restauración, interiorismo, técnicas de tapicería o claves para empezar una colección, pensadas tanto para curiosos como para quienes ya tienen oficio. En esta séptima edición el evento da un salto más incorporando zona de food trucks, espacios de photocall, actividades para el público y música en directo, de manera que el mercadillo se convierte en un día completo de ocio, en el que se puede alternar la búsqueda del mueble perfecto con una pausa para comer al sol, charlar con amigos o hacerse fotos entre piezas de otras épocas.