Madrid sigue creciendo, no hay periferia que se libre de tener un nuevo barrio, pero este ensanchamiento se está dando con especial diligencia en al sureste de la capital. Ayer el alcalde José Luis Martínez Almeida, presentó un nuevo proyecto de nucleo urbano que imita o copia lo aprendido de Madrid Nuevo Norte. En esta nueva realidad afectará a los distritos de Latina, Carabanchel, Usera, Villaverde, Puente de Vallecas, Villa de Vallecas, Moratalaz, Vicálvaro y San Blas-Canillejas y el nombre oficial es Estretgia del Sur.
El futuro Madrid Nuevo Sur se plantea sobre los suelos de la actual estación logística de Adif en Abroñigal, que el Gobierno central prevé ir trasladando hacia Vicálvaro. El Ayuntamiento quiere que ese traslado abra la puerta a un desarrollo mixto con viviendas, oficinas, comercio, dotaciones educativas y sociales, instalaciones deportivas y grandes espacios públicos, en lo que Almeida define como “la puerta de entrada a todo el sur de la ciudad”. El proyecto se enmarca en la Estrategia del Sur y se presentará formalmente al Pleno de Cibeles este mes, con la intención de lograr un pacto amplio al estilo de Madrid Nuevo Norte y empezar a trabajar de la mano del Ministerio de Transportes y Adif en el rediseño del ámbito ferroviario.
Aunque los detalles urbanísticos en el Abroñigal están por concretar, el alcalde y su equipo ya han dejado claras varias claves políticas entre las que se discierne que será un barrio compacto, con mezcla real de usos, alineado con los criterios de sostenibilidad y movilidad como obliga la ley, y con una densidad suficiente como para sostener una red potente de servicios públicos (aunque en barrios nuevos como El Cañaveral están tardando en llegar) y un parque importante de vivienda a precios asequibles.
La Estrategia del Sur: 160.000 viviendas y 5.600 hectáreas

En el capítulo residencial, la Estrategia del Sur identifica 5.600 hectáreas de suelo con capacidad para levantar en torno a 160.000 nuevas viviendas (se entiende que el Ayuntamiento incluye en estás cifras nuevos barrios ya construidos en la zona como Los Berrocales), lo que equivaldría a cerca del 40% de toda la vivienda prevista en la Comunidad de Madrid en los próximos años.
Otro de los pilares de la estrategia es la regeneración de suelos industriales y productivos para atraer empresas y empleo. El documento municipal cita actuaciones como la transformación de los terrenos de la antigua fábrica de Tubos Borondo, el ámbito de Santa Luisa y el Campus Sur, la ampliación de Mercamadrid o la creación del eje San Eustaquio‑Marconi en Villaverde, concebidos como nuevos polos de actividad que saquen partido a la ubicación estratégica del sur y a su red de infraestructuras. La apuesta por la “hibridación de usos”, es decir, mezclar vivienda, actividad económica y servicios en las mismas piezas urbanas, que pretende evitar los errores de ciudad dormitorio y polígonos aislados, y construir barrios donde se pueda vivir, trabajar y consumir en un radio corto.
En paralelo, el eje de calidad de vida combina tres líneas: mejorar el transporte público y la movilidad sostenible (refuerzo de metro y cercanías, nuevas conexiones y corredores ciclistas, aunque no se ha concretado nada), consolidar un gran anillo verde de unas 1.000 hectáreas que conecte parques existentes y nuevos, y renaturalizar espacios degradados. La estrategia incluye la continuación del Bosque Metropolitano, la recuperación de las Lagunas de Ambroz, el Paseo Verde del Suroeste, el parque Manolito Gafotas en Carabanchel o la Ciudad del Deporte en San Blas‑Canillejas, entre otras actuaciones, con la idea de que los barrios del sur tengan acceso a grandes zonas verdes interconectadas, y no solo a parques de bolsillo aislados.
Una oportunidad… y muchas incógnitas
Para el Ayuntamiento, la combinación de Madrid Nuevo Sur y la Estrategia del Sur es “una oportunidad histórica para unir la ciudad”, cosiendo el norte y el sur hoy fracturados por la M‑30 y la infraestructura ferroviaria, y situando a los distritos del sur como protagonistas del crecimiento urbano en lugar de periferia secundaria.
Pero el megaproyecto del Abroñigal también abre interrogantes: desde la financiación y los plazos (al tratarse de suelos de Adif y de un planeamiento complejo que podría llevar más de una década) hasta el reparto real entre vivienda asequible y libre, el impacto sobre los barrios colindantes o el riesgo de replicar dinámicas de gentrificación si la nueva centralidad se orienta demasiado al segmento alto. Cuentas que analizan lo que pasa en la ciudad como Madrid Decante han hecho un análisis crítico sobre como podría afectar