Madrid podría dividirse en un eje noroeste y sureste, no solo desde una perspectiva socioeconómica (norte rico versus sur pobre) sino también por su biodiversidad. Mientras la zona más septentrional de la capital está rodeada por grandes masas arbóreas como el Pardo o la Casa de Campo, en el este escasean los bosques y además la tierra es más árida, lo cual crea un círculo vicioso.
En la primavera de 2021, la antigua vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, «junto a representantes de la mina de Tolsa», según se explica en la nota de prensa del Ayuntamiento, visitó las lagunas formadas por la actividad minera que se realizó entre el barrio de Rosas y Coslada desde 1977 hasta 2007. El objetivo de esta visita era presentar el Bosque Metropolitano dentro del proyecto de urbanización de la Nueva Centralidad del Este.
La Nueva Centralidad del Este (NCE) es un nuevo barrio que está proyectado en el sur de la capital que empezará a construirse en marzo de 2026 y que sumará 18.000 viviendas al distrito de San Blas-Canillejas. La NCE ocupará casi 6 millones de metros cuadrados entre la M-40, el estadio del Atlético de Madrid y las Lagunas de Ambroz. Uno de sus ejes será un gran campus tecnológico con 800.000 metros cuadrados de superficie y 400.000 de edificabilidad.
En la actual situación de encarecimiento y escasez de las viviendas con subidas interanuales de entre el 17% y el 20% según Idealista tener nuevas construcciones parece una consecuencia lógica, o al menos inevitable. Pero estos proyectos urbanísticos tienen un impacto en la naturaleza local. Aunque las empresas constructoras están obligadas a medir dicho impacto por ley con un plan de Evaluación Ambiental Estratégica (EAE) desde 2013 y en el caso de la NCE el Bosque Metropolitano es parte del proyecto desde el principio, según expertos y asociaciones estos humedales están en grave riesgo.
El mayor humedal de Madrid será urbanizado
Las Lagunas de Ambroz ya llevaban años siendo un interrogante, un no lugar en el que ante la dejadez del hombre la fauna y la flora se ha abierto paso, creando así «el mayor humedal de estas características en la capital» y dando cabida a especies tan amenazadas como el sapo corredor (Epidalea calamita).
En marzo de 2022 el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó por unanimidad una proposición para tomar medidas efectivas contra la degradación de la zona. Entre las cuales se incluía la limpieza del entorno, ya que es habitual que haya escombros y basuras de obras que no se han gestionado debidamente; además de mayor presencia policial; una barrera para limitar el acceso, porque al menos dos personas han fallecido en las lagunas por distintos motivos y, por último, la creación de una Comisión de Seguimiento, que debía contar con » las entidades que trabajan por la protección del entorno».
Sin embargo, uno de los grupos más activos y con un gran apoyo social, el Grupo de trabajo para Salvar las Lagunas de Ambroz y todo su Entorno, ha sido excluido por completo de todo esto. Desde la asociación explican que «en ningún momento el Ayuntamiento de Madrid se ha sentado con el grupo de trabajo para decidir de manera participativa el futuro más adecuado para este lugar. De hecho, desde el primer momento ha apoyado el proyecto urbanístico en el que se integra parte del trazado del mal llamado Bosque Metropolitano en esta zona».

Sin embargo, Salvar las Lagunas de Ambroz sí cuentan con el apoyo de las asociaciones vecinales de los distintos barrios afectados de Coslada, Madrid y San Fernando de Henares, que han sido partícipes del proyecto alternativo que busca conectar las Lagunas de Ambroz con el Parque Regional del Sureste. Esta unión crearía un gran bosque en el área que ellos han querido denominar como la Casa de Campo de Ambroz. Su argumento principal es que «este espacio (crea) una multitud de sinergias entre los ecosistemas que se dan en ellos y en las zonas semi esteparias de su entorno, convirtiendo las áreas de encuentro entre ellos en zonas calientes de biodiversidad».
Mientras la NCE defiende y vende que su proyecto se adaptaría al entorno en incluso utilizan las lagunas como parte de su reclamo publicitario, lo cierto es que el paisaje ya está cambiando, en parte por culpa de la actividad minera que ha vuelto realizarse en las inmediaciones y que ha hecho desaparecer laguna pequeña. Lo cual avanza lo frágil que es este oasis y como podrían afectarle los próximos cambios.
Frente a este plan urbanístico «anacrónico» como lo definen desde Salvar las Lagunas de Ambroz se propone su conservación que «pondría a Madrid a la cabeza de las ciudades a nivel europeo y más allá, a la vanguardia de la construcción de ciudades cada vez más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente sin el cual no podemos existir».