Entre Noviciado y Plaza de España hay un trozo de Metro que casi nadie ha visto, salvo los fans más atentos de The Walking Dead. Se trata de un pasillo subterráneo clausurado en 1978 que, décadas después, ha vuelto a la vida convertido en escenario de la tercera temporada de The Walking Dead: Daryl Dixon, el último spin-off de la saga zombi.
Este corredor, construido en el siglo XX para conectar la línea 2 (Noviciado) con la entonces Plaza de España–Carabanchel y facilitar los transbordos, quedó fuera de servicio con las sucesivas reformas de la red, pero se conservó: azulejos viejos, señalética antigua y esa pátina de polvo que parece hecha a medida para un apocalipsis. No es un andén fantasma visitable como Chamberí, sino un espacio “congelado en el tiempo” que Metro de Madrid mantiene cerrado al público y que su responsable de Patrimonio Histórico, Álvaro Ruiz, define como uno de los rincones más especiales del suburbano, porque en él se superponen varias épocas de la red en apenas unos metros.
Zombis (ficticios) en el Metro de Madrid
Ese aire de túnel olvidado fue precisamente lo que sedujo al equipo de la serie, que en 2025 convirtió el pasillo en un escenario apocalíptico: luces parpadeantes, humos, escombros y extras maquillados como caminantes para acompañar a Norman Reedus en su recorrido por un Metro madrileño disfrazado de otra ciudad. Las escenas se completaron en la estación de Plaza de España, también transformada para la ocasión, y formaron parte de un rodaje que llevó la producción a 22 localidades de ocho comunidades autónomas españolas, con Madrid como uno de sus centros neurálgicos.
Este no es un caso aislado. El suburbano acoge cada vez más rodajes —23 solo en 2025, entre series, películas y anuncios— y Metro ha llegado incluso a editar un mapa Se rodó en Metro para localizar estaciones como Núñez de Balboa, Paco de Lucía o Herrera Oria, que se han convertido en platós recurrentes.