En la España vaciada hay pueblos que ya no esperan a que llegue la solución desde fuera: la inventan ellos mismos. Arenillas, una localidad soriana de apenas 40 habitantes censados, a unas dos horas en coche de Madrid, ha lanzado una oferta de vivienda gratis y trabajo estable para la familia que decida mudarse y hacer allí su vida. En menos de una semana, el Ayuntamiento y la asociación cultural del pueblo han recibido más de un centenar de solicitudes, hasta el punto de tener ya una lista de espera de candidatos dispuestos a cambiar ciudad por campo.
La propuesta de Arenillas es concreta y va más allá de la típica campaña de marketing rural. El Ayuntamiento cede sin coste de alquiler una vivienda municipal rehabilitada (forma parte de un parque de siete casas recuperadas en las últimas décadas) a una familia con hijos en edad escolar que se empadrone y se quede a vivir de manera permanente. A cambio, los nuevos vecinos se harán cargo de la gestión del bar‑local social, el auténtico corazón del pueblo, y uno de los adultos asumirá un puesto de trabajo como albañil vinculado al mantenimiento y rehabilitación de inmuebles municipales.
El bar no es un mero negocio; en un municipio de 30‑40 residentes en invierno y cerca de 300 en verano, es el punto de encuentro para vecinos, veraneantes y visitantes. La oferta laboral, por su parte, aporta una estabilidad poco habitual en el medio rural: no se trata de un contrato puntual para una obra concreta, sino de una necesidad estructural ligada al cuidado de viviendas y espacios públicos que el Ayuntamiento quiere cubrir a largo plazo.
Uno de los requisitos clave es que la familia tenga hijos en edad escolar, porque la estrategia de Arenillas no es solo ganar habitantes, sino garantizar relevo generacional. Los niños irán al colegio comarcal de Berlanga de Duero, con transporte escolar gratuito diario, y las distancias a servicios básicos se completan con el resto de la red de pueblos de la zona.
El municipio recuerda que lleva más de cuarenta años trabajando para frenar la despoblación: rehabilitación de casas municipales, mantenimiento del bar y del centro social, programación cultural de la mano de la asociación local… La nueva campaña no es, insisten, un golpe de efecto aislado, sino el siguiente capítulo de una estrategia continuada para que el pueblo no se quede vacío fuera de agosto.
Más de 100 solicitudes y lista de espera

La respuesta ha superado todas las previsiones. En pocos días, más de cien familias han rellenado el formulario habilitado por el Ayuntamiento para optar a la vivienda y al empleo. El consistorio y la asociación cultural están ahora en plena fase de selección, valorando la experiencia profesional en albañilería o gestión de bares, la composición de la unidad familiar y, sobre todo, la motivación real para adaptarse a un pueblo pequeño con inviernos duros y servicios limitados.
Para quienes miran Madrid con cansancio y sueñan con espacio, tiempo y vecinos que se conocen por su nombre, este tipo de iniciativas se han convertido de golpe en símbolo de una alternativa posible. Tanto, que el problema ya no es encontrar candidatos… sino elegir, entre la lista de espera, a la familia que mejor encaje con el pueblo que no se resigna a desaparecer.