Madrid se prepara para una de las semanas con más movimiento que se recuerdan en los últimos años. Los conciertos de Bad Bunny, la celebración de la Feria del Libro y la visita del papa León XIV, prevista entre el 6 y el 9 de junio, obligará a desplegar un amplio dispositivo de movilidad en toda la capital y el Ayuntamiento ya ha confirmado una de las principales medidas: los autobuses de la EMT y Bicimad serán gratuitos del 3 al 9 de junio.
La decisión llega ante la previsión de una gran afluencia de personas en distintos puntos de la ciudad, especialmente en el eje Castellana-Recoletos, Plaza de Lima y Cibeles, donde se celebrarán algunos de los actos centrales de la visita papal. El alcalde, José Luis Martínez-Almeida, ha reconocido que serán días “complicados” para la movilidad madrileña y ha pedido a las empresas que faciliten el teletrabajo y flexibilicen horarios durante esa semana.
Más autobuses y desvíos en el centro de Madrid
El refuerzo del transporte público será especialmente visible durante el fin de semana del 6 y 7 de junio. La Empresa Municipal de Transportes incorporará hasta 184 autobuses adicionales, un aumento de alrededor del 25% sobre el servicio habitual previsto para esos días.
La medida busca absorber el incremento de viajeros y compensar las alteraciones que sufrirán numerosas líneas por los cortes de tráfico. Según el dispositivo municipal, cerca de medio centenar de líneas se verán afectadas por desvíos temporales en las zonas más céntricas.
El Ayuntamiento insiste en que la mejor opción para moverse esos días será dejar el coche en casa. No es casualidad que Madrid recurra otra vez a la gratuidad de la EMT: la ciudad ya ha utilizado esta fórmula en episodios de alta contaminación, durante la vuelta al trabajo tras las vacaciones o en jornadas con grandes eventos para intentar reducir el tráfico privado.
Todos los taxis podrán circular durante los días centrales

El plan de movilidad también afectará al sector del taxi. De forma excepcional, todas las licencias podrán operar los días 6 y 7 de junio, incluidos los vehículos que normalmente tendrían jornada de descanso. El objetivo es reforzar la oferta de transporte en los momentos de mayor concentración de asistentes.
A la vez, el Ayuntamiento habilitará grandes espacios periféricos para organizar la llegada de autobuses y peregrinos. Entre ellos figuran IFEMA, Valdebebas y la Caja Mágica, que funcionarán como puntos de apoyo para evitar la saturación del centro.
Las restricciones al tráfico comenzarán de forma progresiva desde los días previos a la llegada del Papa y se prolongarán hasta después de su marcha. El eje Prado-Recoletos-Castellana será una de las zonas más afectadas, con cortes intermitentes y controles de acceso en función de los actos previstos.