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Antes de convertirse en una de las sedes de grandes experiencias inmersivas como Jurassic World o Avatar: The Experience, el terreno que hoy ocupa Espacio Delicias formó parte de un engranaje clave para el desarrollo industrial de Madrid: un entorno marcado por el ferrocarril, los mercados y la vida obrera que hoy convive con experiencias, mercadillos y propuestas gastronómicas. En este eje sur de la ciudad, en el mismo barrio, espacios culturales como La Casa Encendida o el Circo Price también ocupan antiguos edificios ligados a la actividad económica y social del barrio, prolongando esa transformación de zona industrial a circuito cultural contemporáneo.
Un antiguo corazón industrial
El barrio de Delicias empezó a tomar forma entre finales del XIX y principios del XX, al calor del ferrocarril. La Estación de Delicias —hoy Museo del Ferrocarril— convirtió la zona en un punto clave para el transporte de mercancías, los talleres y la vida obrera del sur de Madrid. Alrededor surgieron almacenes, mercados y pequeños negocios que aún se intuyen en el trazado del barrio. En ese mismo entorno se levanta hoy Espacio Delicias, heredero de ese pasado funcional y conectado, ahora reinterpretado como polo cultural de experiencias inmersivas.
En esta fotografía de 1941 puede verse, precisamente en este tramo de vías, a varias personas cruzando a pie la estación de Delicias-Empalme para evitar la vigilancia: estraperlistas que se movían entre Príncipe Pío y Atocha cargando comida y pequeños bienes en plena posguerra. Al fondo aparecen las instalaciones de la antigua fábrica de cervezas El Águila —hoy Biblioteca Joaquín Leguina— y, en primer plano, la imagen de un barrio que sobrevivía como podía, con el ferrocarril a su vez eje principal y telón de fondo.

Allí donde durante décadas trabajaron obreros y se produjo cerveza para abastecer a la ciudad —sí, la misma marca que ha vuelto a aparecer con fuerza en los últimos años y que muchos ya asociamos inevitablemente al Territory de The Blaze—, ahora hay salas de lectura, archivo y programación cultural.
Otros espacios del barrio
Un poco más al norte, ya en la zona de Embajadores, la antigua Fábrica de Tabacos —a.k.a. la Tabacalera— completa ese mapa de memoria obrera. Fue uno de los grandes centros de trabajo de las cigarreras en Madrid, mujeres a las que se destinaban estas tareas por considerarse un oficio minucioso, casi de artesanía manual. Hoy ese mismo edificio funciona como espacio cultural y de creación (aunque permanece en obras desde hace unos años) y es otro ejemplo de cómo lugares ligados a la industria y al trabajo femenino se habitan ahora de otra manera.
Algo similar ocurre con La Casa Encendida, instalada en un edificio que a comienzos del siglo XX fue sede del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Madrid. Cuesta imaginar que aquel lugar pensado para préstamos y ahorro acabaría siendo uno de los escenarios favoritos para lanzamientos de EP como los de BB Trickz o para festivales como Puwerty, comisariado cada año por menores de 26.
El Delicias contemporáneo

El entorno de la antigua Estación de Delicias ha terminado por convertirse en un escenario recurrente para planes culturales y entretenimiento. El Museo del Ferrocarril, que además de contar con un despliegue de locomotoras y piezas históricas, también funciona como espacio vivo: acoge citas como el Mercado de Motores, uno de los mercadillos más populares de la ciudad, que vuelve de forma periódica. Y a muy pocos pasos, ya fuera del recinto del museo, se encuentra Espacio Delicias, uno de los escenarios habituales de experiencias inmersivas en Madrid.
Qué es Espacio Delicias hoy

Desde 2021, Espacio Delicias funciona como un gran recinto cultural en el distrito de Arganzuela, pensado para acoger exposiciones y experiencias inmersivas de gran formato. Actualmente es sede de Jurassic World: The Experience y de Avatar: The Experience, dos producciones que han terminado de colocar la zona en el mapa de los planes familiares para madrileños.
En el caso de Avatar: The Experience, la visita se plantea como un recorrido progresivo que se despliega sala a sala. Todo arranca en la Pandoran Research Foundation, donde se introduce cómo es la vida en Pandora —sus tribus, su fauna y su flora— y, a partir de ahí, se pasa por distintos espacios inmersivos que van construyendo ese ecosistema con escenografía, proyecciones y sonido. En el camino aparecen detalles muy físicos, como un animatrónico de banshee y crías de algunas de las criaturas de la luna, hasta llegar a un tramo final más sensorial que cierra el itinerario.
La propuesta gastronómica del barrio de Delicias
La zona de Delicias también funciona como buen territorio gastronómico. El propio bar de Espacio Delicias permite alargar la visita tomándose algo sin salir del recinto, y en los alrededores se encadenan paradas fiables como Magasand Delicias, Bite Me Café —de donde son los archiconocidos donuts veganos—, bares de barrio como Toboggan o cafeterías tranquilas (pero virales) como La Pava, que completan el plan antes o después de vivir cualquier experiencia inmersiva.
En esa misma ruta aparece Infinito Delicias (c/ Doña Juana, 5), un complejo dedicado a la cultura, la cocina y la innovación que opera como punto de encuentro del barrio: aquí conviven talleres, huertos urbanos, programación cultural y proyectos que conectan arte y alimentación sostenible. Entre sus líneas de trabajo, también ofrecerá próximamente “eco-catering” para eventos celebrados en el propio espacio y prepara iniciativas como la Cocina Beta, pensada como laboratorio para experimentar y desarrollar propuestas gastronómicas.