A poco más de una hora de trayecto desde el centro de la capital, el restaurante Kurantu acaba de conseguir un hueco en la Guía Michelin. Ubicado en el municipio de Santa María de la Alameda, este establecimiento impulsado por Eva y Luis articula su propuesta gastronómica en torno a un horno japonés Kamado y a una filosofía de trabajo que limita su apertura de viernes a lunes.
Brasas, madera de naranjo y largas cocciones
El gran protagonista de los fogones de este local es el Kamado, del que salen tanto platos de mar como cortes de carne. Entre sus preparaciones destacan los callos, servidos en cazuela de barro. A diferencia de las recetas tradicionales, esta versión se prepara sin chorizo ni morcilla; su sabor se consigue mediante 24 horas de cocción ininterrumpida sobre carbón y madera de naranjo. De las brasas del horno japonés también sale la chuleta de ternera gallega, así como unas mollejas que buscan el contraste entre un exterior crujiente y un interior que se deshace.
Antes de pasar a las carnes, la propuesta arranca con elaboraciones que apuestan por el producto, como un bloque de mantequilla tostada con sal. Otro de los entrantes es su ensaladilla, que se aleja de la receta clásica al incorporar alcaparra frita, piparras, corazón de atún rojo y una base de salsa de pimientos del piquillo.
Refugio en la sierra madrileña
El restaurante, que cuenta con un comedor rústico y una terraza de piedra al aire libre, funciona como un escape climático donde los termómetros pueden marcar 25 grados en pleno mes de agosto. La decisión de sus creadores de operar únicamente cuatro días a la semana responde a una voluntad expresa de preservar su calidad de vida. Esta ubicación en la sierra ofrece a los comensales una cocina pausada y la posibilidad de disfrutar del entorno natural lejos del ritmo urbano.