Madrid mantiene la única playa con Bandera Azul de la región, la Virgen de la Nueva, seguirá abierta a menos de una hora de la capital y preparada para otra temporada de chapuzones. Ubicada en el pantano de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias, este arenal interior lleva revalidando desde 2018 el distintivo que certifica la calidad de sus aguas, sus servicios y su seguridad, y se consolida como la escapada estrella cuando el termómetro se dispara en Madrid.
La playa de laVirgen de la Nueva es una franja de unos 500 metros de arena y tierra fina en la orilla del embalse de San Juan, rodeada de pinares y colinas en plena Sierra Oeste. Es la única zona de baño de interior de la Comunidad de Madrid que luce Bandera Azul, un distintivo que otorga la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC) a las playas que cumplen estándares altos de calidad del agua, servicios y gestión ambiental.
Cómo es la playa Virgen de la Nueva

La playa de este concurrido embalse cuenta con zonas diferenciadas para el baño, áreas de sombra bajo los pinos, chiringuitos y servicios básicos como duchas, aseos, papeleras y vigilancia en temporada alta, lo que la hace especialmente cómoda para pasar el día en familia.
El pantano de San Juan es uno de los pocos de la región donde está permitido el baño y las actividades náuticas, y suma además 14 kilómetros de costa navegable para deportes acuáticos, desde piragua y paddle surf hasta embarcaciones a motor en áreas acotadas. Esa mezcla de bosque mediterráneo, agua dulce, pequeñas calas y ambiente de chiringuito ha convertido la Virgen de la Nueva en uno de los poco refugios veraniegos de la Comunidad de Madrid.
A menos de una hora de la capital
Parte del éxito de esta playa está en lo fácil que es llegar desde la capital: se encuentra a unos 70 kilómetros de Madrid y el trayecto en coche ronda la hora por la carretera M‑501, la conocida popularmente como la carretera de los pantanos. Para quienes no tengan vehículo propio, la alternativa es el autobús interurbano 551, que sale de la estación de Príncipe Pío y llega a San Martín de Valdeiglesias en algo más de una hora, desde donde se puede continuar a pie o en taxi hasta la zona de baño.
En verano, la afluencia es alta y las administraciones recomiendan madrugar para encontrar sitio y evitar los momentos punta de tráfico en los accesos al embalse. También se suelen establecer controles de aforo y operativos especiales de seguridad y limpieza, por lo que conviene estar pendiente de los avisos de la Comunidad de Madrid antes de organizar la escapada.
Precisamente por su popularidad, la Virgen de la Nueva no es un rincón salvaje sin reglas: la Bandera Azul implica mantenimiento continuo, vigilancia y una serie de normas que conviene conocer. Está prohibido acampar, hacer fuego o barbacoas y dejar basura fuera de los contenedores; también se regulan la presencia de perros y el fondeo de embarcaciones cerca de la zona de baño, con el objetivo de preservar la calidad del agua y la seguridad de los bañistas.