Madrid ha sido un punto de encuentro de grandes celebridades durante todo el mes de junio. El Papa y Bad Bunny han coincidido, Zendaya y Tom Holland se han paseado por La Latina y para remate final del mes Linkin Park ha encontrado la forma más madrileña posible de calentar motores antes de sus conciertos en Rivas: regalando pinchos de tortilla en pleno centro y montando una cola kilométrica desde primera hora de la mañana.
En la víspera de sus dos fechas en el Auditorio Miguel Ríos, la banda se ha aliado con La Martinuca para repartir 200 porciones de tortilla de patata y un pack de merchandising gratuito que ha convertido la calle Barquillo en el epicentro fan del día.
La acción, bautizada como Two-Faced Tortilla en guiño a Two Faced, una de las canciones recientes de la banda, forma parte de una serie de eventos gastronómicos que Linkin Park está organizando en distintas ciudades del mundo para conectar con la cultura local. En el caso de Madrid, la elección estaba clara: tortilla de patata. La elegida ha sido la versión con cebolla confitada de La Martinuca, una tortillería especializada, que ha preparado los pinchos para repartir gratis junto con un pin metálico y una pegatina que mezclan el logo del grupo con la silueta de un pincho de tortilla.
Colas desde las diez de la mañana en plena ola de calor

El reparto ha comenzado a las 11:00 de la mañana en la puerta del local de la calle Barquillo, donde había ya más de 100 personas esperando y las 200 raciones han volado antes del mediodía, aunque el evento se prolonga hasta las 20:00 con ambiente, música y fans entrando y saliendo del local. Según la organización, unas 400 personas han pasado por allí a lo largo del día para intentar hacerse con el pack completo de tortilla y merchandising, consolidando la cita como un punto de encuentro improvisado para la comunidad fan de Linkin Park en España.
Los conciertos del 23 y 24 de junio son especialmente celebrados porque hace nueve años de su última visita a la capital. Las entradas para ambas fechas han tenido una demanda altísima, con precios que se mueven entre algo más de 80 y en torno a 150 euros, y han confirmado que el vínculo entre la banda y el público español sigue intacto.