Según el Consejo de Juventud de España » 7 de cada 10 personas jóvenes que trabajan en España siguen viviendo en casa de sus padres» y la edad media de emancipación está en los 30 años. Un problema que es el resultado de salarios bajos y alquileres altos, pero en general es endémico de los países del sur de Europa. Para intentar mitigar esto, el Gobierno ha impulsado una reforma para que los jóvenes mayores de 23 años que vivan con sus padres podrán cobrar hasta 733,9 euros al mes de Ingreso Mínimo Vital (IMV) desde 2026 si cumplen nuevos requisitos de independencia económica y convivencia.
La reforma permite que jóvenes a partir de 23 años que sigan en casa de sus padres puedan cobrar el IMV como beneficiarios individuales, siempre que no formen parte de la misma unidad de convivencia económica. La prestación se revaloriza un 11,4% en 2026, de modo que la cuantía garantizada para una sola persona se sitúa en unos 733,6–733,9 euros mensuales.
Quién puede cobrar los 733 euros

Podrán solicitarlo los mayores de 23 años que convivan con sus padres, pero acrediten que son una unidad económica distinta, sin compartir ingresos ni gastos de forma estructural. También se contemplan casos especiales de jóvenes desde 18 años que han estado tutelados por la Administración, víctimas de violencia de género, trata, explotación sexual, personas sin hogar u otros supuestos de especial vulnerabilidad.
Requisitos clave para jóvenes con sus padres
Para el tramo de 23 a 29 años se exige haber vivido de forma independiente al menos dos años antes de pedir la ayuda, normalmente con contrato de alquiler, empadronamiento propio y, en muchos casos, alta en la Seguridad Social durante un periodo mínimo. Para los mayores de 30 años basta con haber estado fuera del domicilio familiar un año antes de la solicitud, salvo excepciones como fallecimiento de los progenitores u otras circunstancias graves.
Cómo solicitar la ayuda
La solicitud del IMV se tramita ante la Seguridad Social, tanto online (sede electrónica, certificado digital o Cl@ve) como de forma presencial con cita previa en los Centros de Atención e Información. En la petición habrá que aportar DNI o NIE, certificado de empadronamiento, vida laboral, justificantes de ingresos y todos los documentos que prueben la independencia económica y la no integración en la unidad de convivencia de los padres.