Madrid empieza a ver la luz tras semanas de borrascas que han encadenado días grises, chubascos y paraguas siempre a mano. Los modelos de la Agencia Estatal de Meteorología apuntan a que, tras unos últimos coletazos de inestabilidad en los próximos días, la segunda mitad de febrero traerá un cambio de patrón: las borrascas se irán desplazando hacia el norte de Europa, el anticiclón ganará peso sobre la península y las lluvias irán desapareciendo del centro y sur, incluida la capital.
La situación inmediata sigue marcada por restos de frentes asociados a borrascas como Leonardo y Marta, que aún dejan cielos nubosos, chubascos intermitentes y algo de nieve en cotas altas de la sierra madrileña. A corto plazo, AEMET prevé jornadas inestables, con lluvia más probable en la Sierra y en el sur de la región, alternando con ratos de claros y una subida moderada de las temperaturas máximas, que ya pueden rondar los 15‑17 grados en la ciudad y avisos amarillos por viento. Es decir: todavía no es momento de guardar el paraguas, pero sí se nota que el ambiente empieza a ser menos crudo que a finales de enero.
Cuándo llega el “cambio de tiempo”

La clave está en el calendario. Los meteorólogos sitúan el giro más claro a partir de la semana del 16 de febrero: el chorro polar se enderezará y se desplazará hacia latitudes más altas, lo que hará que las borrascas atlánticas circulen más al norte y dejen de impactar de lleno sobre España. En la práctica, esto se traducirá en una tregua más duradera de las lluvias en el centro y sur peninsular, mientras que las precipitaciones quedarán concentradas sobre todo en Galicia y la vertiente cantábrica. Para Madrid, el escenario más probable es el de varios días seguidos sin lluvia apreciable, con solo algún frente débil “de paso” y sin los acumulados extraordinarios de las últimas semanas.
El regreso del anticiclón solo cortará el grifo de la lluvia; pero el frío se quedará y las mínimas bajarán. AEMET y otros servicios meteorológicos hablan de temperaturas diurnas por encima de lo normal para la época. Los cielos tenderán a estar más despejados, el viento perderá intensidad y el ambiente, aunque todavía invernal por las noches, se parecerá más a un final de invierno adelantado que al temporal casi continuo vivido desde enero.
Los expertos insisten en que febrero sigue siendo un mes muy dinámico y que el cambio de patrón no implica el fin definitivo de las precipitaciones. Lo que se espera es que, tras un inicio de mes con lluvias un 200% por encima de lo normal en ciudades como Madrid, se pase a un régimen más típico: días secos predominantes, algún frente aislado y, ya en la última semana de febrero, un comportamiento cercano a la media o incluso ligeramente seco en el sur peninsular.