Fuera del recorrido tradicional del paseo del arte, en Madrid no dejan de aparecer nuevos museos. En plena calle San Bernardo, entre Malasaña y Conde Duque, acaba de abrir el primer museo permanente dedicado íntegramente a Leonardo da Vinci en España, un espacio que se suma a una exclusiva red de solo seis museos de este tipo en todo el planeta: cuatro en Italia, uno en Francia y ahora uno en la capital.
El Museo Leonardo Da Vinci Madrid abrió al público el 13 de febrero en el número 39 de la calle San Bernardo, en un local de más de 300 metros cuadrados adaptado como recorrido inmersivo por la mente del genio renacentista. Es un proyecto de iniciativa privada, dirigido por Pedro Macarro, que busca convertirse en referencia para entender la polimatía de Leonardo: artista, ingeniero, inventor, anatomista y visionario a la vez.
Más de 50 máquinas salidas de sus códices

El corazón del museo es su colección de más de 50 réplicas artesanales de máquinas e inventos diseñados por Leonardo, todas construidas siguiendo al detalle los códices originales del siglo XV. Muchas de las maquetas son funcionales y permiten entender la mecánica que imaginó el florentino siglos antes de que existieran helicópteros, tanques o trajes de buceo.
Entre las piezas más llamativas destacan: el protótipo de helicóptero de Leonardo, una máquina de vuelo vertical que anticipa la idea del rotor, además de un traje de buzo pensado para explorar el fondo marino y sabotear barcos desde debajo del agua y los diseños de tanques blindados, máquinas de guerra, puentes giratorios y artefactos hidráulicos que muestran su faceta de ingeniero militar y civil.
Las réplicas están realizadas en madera y metal, con un nivel de detalle que permite visualizar cómo habrían funcionado en la práctica y qué supusieron como adelantados a su tiempo.
Seis salas temáticas: del ingeniero al pintor
El recorrido se organiza en seis salas temáticas que dividen el universo leonardesco en bloques comprensibles: ingeniería civil, ingeniería militar, máquinas de vuelo, hidráulica, anatomía y, finalmente, pintura. En cada sala, paneles bilingües (español e inglés) explican el contexto histórico, el problema que Leonardo intentaba resolver y la solución técnica que propuso, con esquemas sacados de sus manuscritos.
La última parte está dedicada a su obra pictórica, con reproducciones de sus cuadros más emblemáticos y explicaciones sobre composición, uso de la luz, sfumato y la relación entre su mirada científica y su forma de pintar. La idea es que el visitante salga entendiendo que La Gioconda o La Última Cena no se pueden separar de su obsesión por la anatomía, la perspectiva o la óptica.