Madrid vuelve a oler a carbón, vapor y traviesa vieja. Después de varios meses de trabajos en la vía, el histórico Ferrocarril de Arganda del Rey arranca su temporada de primavera el 29 de marzo y devuelve a la región su único tren de vapor en funcionamiento, un pequeño tesoro sobre raíles que mezcla paisajazo, nostalgia ferroviaria e historia de reyes y condes a precios que empiezan en 3 euros.
El conocido propularmente como el “Tren de Arganda, que pita más que anda” es hoy el único ferrocarril histórico con tracción vapor que circula en la Comunidad de Madrid y uno de apenas cinco que siguen funcionando en toda España. Con 140 años de historia a sus espaldas, este tren fue durante décadas un medio de transporte fundamental para las poblaciones del sureste madrileño, hasta el punto de quedar inmortalizado en el pareado popular que aún hoy se escucha a pie de andén.
Tras un parón técnico para renovar parte de la vía, el convoy vuelve a ponerse en marcha gracias al trabajo del Centro de Iniciativas Ferroviarias Vapor Madrid (CIFVM), una asociación sin ánimo de lucro que lleva años rescatando locomotoras, coches y vagones históricos, y que mantiene vivo el espíritu de aquel ferrocarril decimonónico con horas y horas de voluntariado.
Un tren que usaban reyes y políticos
La línea Madrid–Arganda se inauguró en 1886 con 27 kilómetros, pero con el tiempo llegó a alcanzar 161 kilómetros y 27 estaciones, desde la estación del Niño Jesús, en Madrid, hasta Alocén, en Guadalajara. Durante buena parte del siglo XX fue una auténtica columna vertebral para pueblos y viajeros de la zona.
Por sus coches de madera y sus salones de época circularon personajes tan destacados como el Conde de Romanones, que presidió el consejo de administración del ferrocarril entre 1915 y 1923. Se cuenta que el político invitaba con frecuencia a Alfonso XIII a viajar con él en el coche Salón, convirtiendo aquel tren modesto en un pequeño salón rodante de poder e intrigas. Hoy, subir a bordo es asomarse a esa historia, pero en modo viaje de fin de semana.
El recorrido: puentes, cantiles y una laguna

El tramo actualmente conservado tiene unos 3,5 kilómetros y parte de la estación de La Poveda, en Arganda del Rey. El tren arranca despacio, a unos 15 km/h de velocidad media, tiempo suficiente para escuchar el resoplido de la locomotora, ver al fogonero alimentando la caldera y notar cómo el paisaje va cambiando.
A los pocos minutos, el convoy alcanza uno de sus puntos estrella: el puente metálico sobre el río Jarama, 175 metros de hierro que forman el puente ferroviario histórico más largo que se conserva en toda la Comunidad de Madrid. Desde las ventanillas, el río se ve a vista de pájaro mientras el tren traquetea sobre la estructura, una escena que parece sacada de una película antigua.
Tras cruzar el Jarama, el tren recorre la base de los Cantiles del Piúl, unas formaciones rocosas de aspecto casi cinematográfico que recuerdan a los cañones del lejano Oeste. El paisaje, seco y recortado, contrasta con el verde del río y refuerza esa sensación de viaje a otra geografía sin salir de la región. El trayecto termina en el apeadero de la Laguna del Campillo, un humedal que actúa como refugio de flora y fauna y que convierte el plan en una escapada de naturaleza perfecta para ir con prismáticos y cámara. La duración total del viaje (ida y vuelta) es de unos 45 minutos.
Oficios de otra época, vagones centenarios

Uno de los encantos del Ferrocarril de Arganda es que no se limita a mover gente, sino que recrea todo un mundo ferroviario que ya casi ha desaparecido. Las locomotoras y coches son piezas centenarias restauradas por el propio CIFVM, y a bordo no solo hay maquinistas; también hay fogoneros alimentando la caldera, guardafrenos vigilando la seguridad del convoy, jefes de tren que revisan billetes y jefes de estación que dan salida con bandera y silbato.
El resultado es una especie de museo vivo: los viajeros ven cómo se enciende una locomotora de vapor, cómo se maniobra con los frenos o cómo se organiza la circulación en una línea histórica.
Precios y tipos de tren: del viaje completo a la lanzadera de 3 euros
La temporada de primavera arranca el 29 de marzo con dos opciones principales:
- Tren Histórico
Es el recorrido completo con locomotora de vapor, desde La Poveda hasta la Laguna del Campillo y regreso. Cuesta 10 euros y es la experiencia “clásica”: vapor, puente, cantiles y laguna en un solo billete. - Tren Lanzadera
Es un trayecto más corto, pensado sobre todo para quienes quieren combinar el viaje con una visita a la nave expositiva del proyecto. Esta modalidad incluye el acceso a una gran maqueta modular de trenes en miniatura en funcionamiento, una delicia para amantes del modelismo ferroviario y curiosos de todas las edades. El precio de esta lanzadera es de solo 3 euros.
Puedes comprar los billetes en el siguiente enlace.
Detrás de cada viaje hay horas de taller, reparaciones discretas, nueva tornillería, traviesas sustituidas y un puñado de personas que creen que la mejor manera de conservar este tipo de trenes es poniéndolos en marcha. Subir al Tren de Arganda, además de un plan de ocio, es también una forma de sostener ese trabajo colectivo.