Méndez Álvaro vuelve a colocarse en el centro del mapa de las obras de Madrid, esta vez por un tema muy candente: el AVE. La construcción de la nueva estación pasante de Atocha –la infraestructura que permitirá que los trenes de alta velocidad crucen la capital de sur a norte sin hacer fondo de saco– se va a ejecutar, literalmente, bajo la calle, y eso significará un corte total “durante muchísimos meses” que condicionará la movilidad de medio Madrid.
Adif está dando ya los primeros pasos con catas subterráneas, desvío de suministros y ocupación parcial de aceras y calzadas, pero el plato fuerte llegará cuando toque excavar el cajón de la futura estación pasante bajo Méndez Álvaro. La nueva infraestructura, situada por debajo de la actual Atocha, conectará directamente las líneas de alta velocidad que llegan desde el sur y el este con el corredor hacia Chamartín, eliminando el cuello de botella de la estación término y permitiendo que los AVE atraviesen Madrid como si fuera una parada más. El plazo de ejecución total ronda los siete años, con horizonte mínimo en 2031, y buena parte de ese tiempo implicará trabajos en el subsuelo de esta calle clave del distrito de Arganzuela.
Un corte total… pero no inmediato

Aunque el proyecto de Adif exige cortar por completo Méndez Álvaro, las obras no serán inmediatas, se espera que empiecen en un año. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, ha explicado que ahora mismo la zona ya está fuertemente afectada por las obras de ampliación de la línea 11 de Metro, por lo que sería inviable asumir a la vez un segundo gran tajo viario. La idea municipal es autorizar solo pequeñas ocupaciones, para pozos de ventilación, salas de emergencia y catas, y posponer el corte total al menos un año, con el horizonte apuntando a finales de 2027, cuando se espera que la L11 esté terminada.
Cuando llegue el momento del cierre completo, el impacto será enorme, porque Méndez Álvaro es uno de los ejes de conexión entre el sur de la ciudad, la M‑30, Atocha, la estación Sur de autobuses y todo el entorno de Delicias. El corte obligará a rediseñar recorridos de la EMT, desviar tráfico a calles paralelas como Delicias, Méndez Álvaro Baja o Embajadores y será un nuevo punto negro de atascos en hora punta mientras duren las obras. Carabante habla de “ocupaciones de vía muy severas” que se prolongarán durante meses y reconoce que Ayuntamiento y Adif llevan tiempo estudiando escenarios para minimizar el caos en Arganzuela y en los accesos a Atocha.
En paralelo, Adif y el Ayuntamiento han pactado la remodelación del vestíbulo de Cercanías y Metro en Méndez Álvaro, así como una mejora de la conexión con la Estación Sur de autobuses y entre las distintas líneas de tren, reforzando el papel de este nodo como gran intercambiador del sur de la capital.
A corto plazo, los vecinos ya notan el inicio de los trabajos: vallados, ocupación de carriles, trasplante de árboles y ruido de maquinaria en distintos puntos de la calle. A medio plazo, deberán convivir con desvíos de tráfico, cambios de sentido y, más adelante, con el corte total de la vía, que algunas asociaciones de la zona calculan que podría prolongarse varios años mientras se ejecuta el cajón de la estación en superficie y en el subsuelo.