El futuro del mobiliario urbano de Madrid se guarda en Vicálvaro: es en ese distrito madrileño donde se encuentra el Almacén de Villa, el lugar de que ya están saliendo los primeros bancos con un diseño renovado que paulatinamente se irán extendiendo por la ciudad.
Atrás quedarán los tradicionales bancos para dar paso a modelos que se han concebido pensando en la «accesibilidad, la sostenibilidad y la estética», según señalan desde el consistorio madrileño. La intención es que de cara a 2027 el 90% del mobiliario urbano de Madrid cumpla con la normativa de accesibilidad, en palabras del delegado de Urbanismo, Borja Carabante.
Modelos como el banco-mesa Tena ejemplifican ese cambio: permite varias posiciones para sentarse y lo pueden utilizar personas en silla de ruedas o usuarios de carritos de bebé, por ejemplo. Otra característica que llama la atención de esta nueva versión es su color, de un verde intenso.
Esta estética la compartirán otros modelos: como parte del proceso de renovación y modernización, la administración local ha optado por dotar de color a los bancos. Algunos de ellos, de hecho, ya están instalados: en todo el entorno de la avenida de Asturias se ha instalado un modelo azul, en Vallecas el verde y en zonas infantiles se han colocado bancos de colores.
El Almacén de Villa: laboratorio y cementerio de urbanismo al mismo tiempo

Todos estos modelos de bancos salen del Almacén de Villa, que alberga una nave cerrada en la que se guarda también mobiliario urbano de distinta naturaleza, como bolardos, aparcabicis, barandillas, jardineras, pérgolas y mesas. Es una suerte de laboratorio urbano en el que duermen y se prueban los diseños antes de sacarlos a la calle.
Si el interior es un laboratorio, el exterior equivaldría a un cementerio: allí se acumulan los objetos retirados de la vía pública por distintos motivos: obras, reordenaciones urbanas, deterioro o sustitución por modelos más actuales.