La Dirección General de Tráfico ha encendido el aviso para los conductores madrileños: desde estos días ya están funcionando cuatro nuevos radares en la Comunidad de Madrid y dos de ellos son de tramo en una de las carreteras más concurridas de ocio de fin de semana, la M‑501. Los otros dos son cinemómetros fijos ubicados en la M‑601 y en la M‑100, de modo que, si te mueves por la sierra, el oeste o el corredor norte, conviene empezar a levantar el pie.
La llamada carretera de los Pantanos, la M‑501, suma desde ahora dos radares de tramo que controlan la velocidad media en ambos sentidos en el entorno del embalse de San Juan, una zona con alta siniestralidad asociada a desplazamientos de ocio. El control se extiende entre los kilómetros 46+224 y 42+375, tanto en sentido Navas del Rey hacía Pelayos de la Presa como a la inversa. Este radar no “salta” en un punto concreto, lo que hace es registra tu matrícula al inicio y al final del tramo y calcula la velocidad media; si superas el límite (por ejemplo, 90 km/h, según el tramo específico), llega la sanción aunque nunca hayas llegado a un pico muy alto puntual.
La DGT ha elegido este tramo porque concentra una elevada intensidad de tráfico los fines de semana, especialmente en primavera y verano, cuando miles de madrileños se desplazan al pantano de San Juan para bañarse o practicar deportes náuticos. El objetivo declarado es reducir los excesos de velocidad que se producen en rectas y falsos llanos y que están detrás de buena parte de los accidentes graves en esta vía.
M‑601 y M‑100: dos nuevos radares fijos

Junto a los radares de tramo del oeste, la DGT ha activado dos radares fijos en carreteras autonómicas muy utilizadas:
- M‑601 (Collado Villalba): en el punto kilométrico 0+930, en sentido creciente, justo a la salida del enlace con la A‑6 hacia la sierra (acceso hacia Navacerrada y el Puerto de Cotos).
- M‑100 (San Sebastián de los Reyes): en el kilómetro 22+940, en el entorno del río Jarama, un corredor que conecta el norte metropolitano con la A‑1 y el eje del Henares.
En los dos casos, la DGT justifica su instalación por la combinación de tráfico intenso diario, presencia de enlaces y cambios de trazado y un historial de siniestros que aconsejaba reforzar el control de velocidad.
Se suman a los radares de tramo ya existentes en la región (A‑5 dentro de la capital, AP‑6 en el túnel de Guadarrama, A‑4 a la altura del km 46,9 y los dos de la N‑320), con los que Madrid alcanza una decena de controles de velocidad media, además de decenas de radares fijos y móviles en autovías y circunvalaciones.
Tráfico ha anunciado un primer mes de funcionamiento sin sanciones efectivas, a modo de periodo de adaptación para conductores, durante el cual se registran velocidades y se contrasta el comportamiento real de la vía. Pasado ese plazo, los radares comenzarán a multar con normalidad y las infracciones se tramitarán como en cualquier otro cinemómetro: desde multas económicas por exceder ligeramente el límite hasta la pérdida de puntos cuando se rebasan los márgenes más amplios.