En la carrera por responder a una de las principales preocupaciones sociales —el acceso a la vivienda—, la Comunidad de Madrid ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca a uno de sus programas estrella. ‘Mi Primera Vivienda’, lanzado originalmente como medida para favorecer la emancipación juvenil, eleva ahora hasta los 50 años la edad máxima para acogerse a sus beneficios y amplía su ámbito de aplicación a viviendas de obra nueva –siempre y cuando no supere el coste de 390.000€ libres de impuestos.
Un plan joven que ya no es solo para jóvenes

La medida, anunciada por el consejero de Vivienda Jorge Rodrigo durante un desayuno informativo, se enmarca en el Plan de Choque 2026-2027 que presentó recientemente la presidenta Isabel Díaz Ayuso en el Debate sobre el Estado de la Región. Según los nuevos tramos, los beneficiarios podrán optar a hipotecas de hasta el 100 % del valor del inmueble si tienen menos de 40 años, del 95 % si están entre los 40 y 45, y del 90 % si se sitúan en el tramo entre los 45 y los 50 años.
La iniciativa, que ya ha beneficiado a más de 5.000 personas, cuenta con la colaboración de ocho entidades bancarias (CaixaBank, Banco Santander, ING, Ibercaja, Unicaja, Kutxabank, Abanca y Sabadell). Hasta ahora, solo incluía viviendas de segunda mano, pero a partir de ahora también cubrirá obra nueva, ampliando así el abanico de posibilidades para los solicitantes. Una medida que, aunque se presenta como solución al problema habitacional, reconfigura la concepción de qué se entiende por “primera vivienda” y a quién va dirigida.
Más allá de la edad: suelo, densidad y ayudas

Esta ampliación no llega sola. La batería de medidas anunciadas por el Gobierno regional incluye también una nueva Ley del Suelo, el aumento de la edificabilidad y la densidad en los suelos destinados a vivienda protegida y la puesta en marcha de 14.000 nuevas viviendas dentro del Plan Vive. Además, se prevé la reconversión de espacios dotacionales privados en residencias de alquiler asequible y la incorporación de 500 viviendas más al parque de la Agencia de Vivienda Social (AVS), que alcanzaría así las 2.100 unidades. La cifra, en cualquier caso, no parece destinada a solucionar un problema estructural: de 2023 a 2024 la población de Madrid aumentó en casi 70.000 personas.