Como el Guadiana, hay una pregunta que resurge intermitentemente dentro de la población madrileña cada año –y que protagoniza este titular–: ¿por qué Madrid se ha llenado de gaviotas? Aunque es una circunstancia que suele llamar la atención ya que las asociamos a paisajes con mar, la respuesta no tiene que ver con ningún fenómeno fuera de lo normal: las gaviotas llevan décadas eligiendo la capital para pasar el invierno durante su viaje migratorio.
Así lo explicaban ya en 2017 desde SEO Birdlife: «En los últimos 20 años, han pasado de ser visitantes poco frecuentes a superar holgadamente los cien mil individuos en Madrid durante los meses de invierno».
Esta presencia se ha hecho especialmente evidente en zonas como las lagunas de Ambroz –el mayor humedal de Madrid, ubicado en el distrito de San Blas-Canillejas– o el desarrollo nuevo de Valdecarros, tal y como han hecho patente con sus publicaciones algunos usuarios en X –antes Twitter–.
Entre las especies de gaviotas más habituales de ver en Madrid se encuentran las gaviotas sombría y reidora, procedentes del centro y del norte de Europa. No obstante, están llegando también otras especies menos frecuentes, como la patiamarilla, la argéntea, la cabecinegra y la cana.
¿En qué zonas de Madrid se pueden ver gaviotas?

Si como Duncan Dhu nos preguntamos «Y cien gaviotas, ¿dónde irán? ¿Dónde irán?», la respuesta es que habitualmente se reparten por diversas ubicaciones de la capital: se las puede ver en zonas húmedas como las mencionadas lagunas, el tramo urbano del Manzanares, Madrid Río, el estanque del Retiro o los embalses de la Comunidad de Madrid.
Otras paradas que suelen elegir son, por ejemplo, Mercamadrid (para alimentarse) y los grandes vertederos de la región, como las Dehesas de Valdemingómez, el de Colmenar Viejo o Pinto.