El debate sobre el cierre de parques históricos como El Retiro durante las olas de calor sigue vivo en Madrid. El Ayuntamiento mantiene vigente el protocolo que obliga a clausurar estos espacios cuando se superan ciertos umbrales de temperatura y viento, pero no descarta introducir cambios en el futuro, aunque con matices y bajo determinadas condiciones.
Actualmente, el protocolo se activa cuando la AEMET prevé temperaturas superiores a 35ºC y rachas de viento por encima de 55 km/h, lo que implica el cierre total de parques emblemáticos y restricciones en otros espacios verdes. Esta medida, instaurada durante el mandato de Manuela Carmena tras varios accidentes graves por caída de ramas, busca garantizar la seguridad de los visitantes, ya que el 80% de las incidencias se produce precisamente durante el 1% del tiempo en que se aplican las alertas rojas.
Sin embargo, la presión vecinal y las críticas de expertos y asociaciones han llevado al Consistorio a reconocer la necesidad de revisar el protocolo.

Debate sobre el cierre de parques en la Mesa del Árbol de Carabanchel
En junio, la Mesa del Árbol de Carabanchel celebró una reunión clave para abordar el polémico protocolo de cierre de parques en Madrid durante episodios de calor y viento. En este encuentro participaron representantes del Ayuntamiento, grupos políticos, asociaciones vecinales y colectivos ecologistas. El debate giró en torno a la necesidad de revisar el protocolo actual, que obliga a cerrar parques históricos como El Retiro y otros ocho grandes espacios verdes cuando se superan ciertos umbrales meteorológicos.
Durante la sesión, la oposición (Más Madrid y PSOE) propuso alternativas como identificar y balizar las zonas de mayor riesgo en El Retiro para evitar el cierre total, así como la posibilidad de establecer protocolos individualizados para cada parque. También se reclamó mayor transparencia y acceso a los informes técnicos que justifican los cierres, con el objetivo de elaborar propuestas fundamentadas y consensuadas.
El delegado de Urbanismo y Medio Ambiente, Borja Carabante, defendió la vigencia del protocolo actual por razones de seguridad, argumentando que la mayoría de los incidentes con caída de ramas se producen precisamente durante los episodios de alerta. No obstante, se mostró abierto a revisar el sistema en el futuro, siempre que exista consenso político y se mantengan las garantías técnicas necesarias. Por ahora, el Ayuntamiento no prevé cambios inmediatos, pero ha prometido compartir los datos de incidencias y estudiar posibles actualizaciones.
El Ayuntamiento insiste en que la prioridad es la seguridad, pero admite que el protocolo podría adaptarse para compatibilizar la protección de los ciudadanos con el acceso a los parques, especialmente cuando estos funcionan como refugios climáticos esenciales en la ciudad. Por ahora, la revisión se plantea para los próximos meses, sin cambios inmediatos para este verano, y siempre supeditada a informes técnicos y a la evolución de la situación meteorológica.