Uno de los edificios más icónico de la capital va a cambiar de dueños. El Mercado de San Miguel, el edificio de principios del siglo XX junto a la Plaza Mayor convertido en los últimos años en centro de turismo gastronómico, cambia de manos en una operación valorada en 200 millones de euros.
Según han avanzado varios medios económicos como Cinco Días, el mercado pasa ahora a estar financiado por nuevo capital familiar vinculado a la saga neerlandesa Brenninkmeijer, propietaria de la cadena de moda C&A. La operación, que ratifica una valoración del activo en torno a 200 millones, supone el relevo de los fondos que han controlado el inmueble en la última década y abre una nueva etapa para el edificio y su modelo de negocio.
Hasta ahora, el 100% del mercado estaba en manos de la joint venture Redevco Iberian Ventures, formada por la gestora inmobiliaria neerlandesa Redevco y el fondo estadounidense Ares, que compraron el inmueble en 2017 por unos 70 millones de euros, en la operación por metro cuadrado más cara que se había cerrado nunca en España. En 2025 ya se había puesto oficialmente a la venta, con JLL al frente del mandato y un precio de salida de unos 200 millones, cifra que ahora se confirma con la entrada del nuevo inversor.
Un precio récord en el kilómetro cero del turismo

El Mercado de San Miguel es una máquina de generar flujo turístico. Antes de la pandemia superaba los diez millones de visitantes anuales; después, redecorado y con nuevos puestos, ha recuperado el pulso como parada casi obligatoria en cualquier ruta de visitantes de la ciudad.
Los nuevos dueños no han detallado todavía su hoja de ruta, pero los antecedentes permiten intuir por dónde pueden ir los tiros. Redevco y Ares ya habían impulsado en los últimos años una mejora integral de la operativa, con renovación de puestos, apuesta por marcas fuertes y una gestión muy enfocada al turismo de alto gasto. En paralelo, lograron del Ayuntamiento un aumento del 10% de la edificabilidad, añadiendo unos 120 m² en sótano destinados a uso interno de empleados, una pista de que el activo aún tenía margen de optimización.
Al mismo tiempo, será clave cómo encaja el mercado en un entorno cada vez más saturado turísticamente, con debates abiertos sobre ruido, precios y pérdida de comercio de proximidad en el casco histórico.
Un símbolo de hacia dónde va el centro
La compra del Mercado de San Miguel por 200 millones no es solo una operación inmobiliaria llamativa: es un síntoma de la transformación del centro de Madrid en un gran escaparate de activos donde el peso de grandes fondos y fortunas familiares internacionales es cada vez mayor.
Mientras se discute cómo equilibrar la vida de barrio con el turismo masivo, el edificio que fue mercado de abastos, luego proyecto de rehabilitación impulsado por un grupo de inversores madrileños y después activo estrella de fondos globales, entra ahora en una nueva fase bajo el paraguas de una de las familias empresarias más poderosas de Europa. Qué se haga con este icono gastronómico dirá mucho de qué tipo de centro quiere ser Madrid en la próxima década: más parque temático para visitantes, más ciudad vivida por residentes… o un intento difícil de combinar ambas cosas bajo un mismo techo de hierro y cristal.