El enigmático edificio de El Corte Inglés de Méndez Álvaro ya tiene el futuro escrito. En los próximos años sus paredes de cristal y granito darán paso a grúas, una gran zona verde de barrio, un centro de movilidad subterráneo para Bicimad y una torre de oficinas de hasta 27 plantas que cambiará el skyline del sur de Madrid.
La Junta de Gobierno del Ayuntamiento ha autorizado el convenio urbanístico que pone en marcha el ámbito Nuevo Sur‑Méndez Álvaro, la operación que transforma por completo la parcela de 11.811 metros cuadrados donde se levantaba el histórico Corte Inglés, abierto en 1992 y cerrado en 2024 tras una sentencia que cuestionó su licencia. El acuerdo supone un vuelco en el reparto de la propiedad: el 72% del suelo pasa a manos municipales, destinado a dotaciones públicas y zona verde, mientras que el 28% restante queda en manos privadas para uso terciario, principalmente oficinas.
La demolición del edificio corre a cargo del promotor y cuenta ya con plazos: el convenio fija que el viejo centro comercial debe ser derribado completamente en un periodo mínimo de 18 meses y máximo de 24 desde la aprobación definitiva, abriendo así la puerta a que las grúas tomen el relevo de forma visible en el paisaje de Méndez Álvaro a lo largo de los próximos dos años.
Un gran parque y un equipamiento vecinal en superficie

La parte de mayor tamaño de la parcela, situada hacia el suroeste y ya de titularidad municipal, se destinará a un doble uso. Por un lado, la creación de una gran zona verde de distrito; por otro, la construcción de un equipamiento público aún por definir, que se concretará en diálogo con la Junta de Arganzuela y las necesidades del vecindario. La idea, según ha explicado la vicealcaldesa Inma Sanz, es que el parque sea “el elemento central” en torno al cual se organicen la edificación pública y la futura torre de oficinas, generando nuevas conexiones peatonales y espacios de estancia en un área hasta ahora dominada por el tráfico y el uso comercial cerrado.
Ese gran parque se concibe como un pulmón de barrio en un nodo urbano muy duro, encajado entre la M‑30, la estación de Méndez Álvaro y grandes desarrollos de oficinas ya existentes. Con la operación, el Ayuntamiento persigue incrementar las dotaciones públicas de Arganzuela y equilibrar el peso de los usos terciarios que se han ido concentrando en la zona en los últimos años.
Bajo tierra: grúa municipal, aparcamientos y “cuartel general” de Bicimad
Si en superficie el cambio se notará en forma de parque y nueva arquitectura, el auténtico “corazón técnico” del proyecto estará bajo tierra. El antiguo aparcamiento subterráneo del Corte Inglés, un enorme volumen de unos 28.000 metros cuadrados, se convertirá en un Centro de Movilidad gestionado por la Empresa Municipal de Transportes (EMT).
Allí se ubicará: una nueva base de operaciones y mantenimiento de Bicimad, con capacidad para gestionar hasta 9.000 bicicletas públicas, lo que reforzará la expansión y el control del sistema de bici eléctrica en toda la ciudad; una base de grúa municipal con 1.200 plazas de almacenamiento temporal de vehículos retirados, que sustituirá y reorganizará parte de las actuales instalaciones dispersas por Madrid; un aparcamiento público rotacional de 320 plazas, concebido para dar servicio al entorno de la estación de Méndez Álvaro y a los nuevos usos de oficinas y dotacionales y un hub de movilidad eléctrica, pensado para flotas profesionales y recarga de vehículos de cero emisiones.
Con este despliegue, el Ayuntamiento quiere convertir Méndez Álvaro en un nodo clave de la movilidad sostenible, aprovechando su posición estratégica como intercambiador de trenes, autobuses y Metro, y sumando ahora la gestión centralizada de Bicimad y de parte de la grúa municipal.
La gran torre: nuevo hito del skyline del sur
La segunda parcela, de menor tamaño (3.311 metros cuadrados) y de dominio privado, es la que alojará una torre de oficinas de hasta 27 plantas. El planeamiento fija una edificabilidad máxima de 51.776 metros cuadrados para este ámbito, que se concentrará en gran medida en este rascacielos terciario, llamado a convertirse en uno de los hitos del nuevo skyline del sur madrileño junto a otros desarrollos recientes en Méndez Álvaro.
El objetivo municipal es que esta torre actúe como polo de atracción de actividad económica y empleo, reforzando el peso de Méndez Álvaro como distrito de oficinas y sede de grandes compañías. La operación forma parte de una estrategia más amplia para consolidar el eje sur de la M‑30 como nuevo centro de negocios, en paralelo a intervenciones en Abroñigal, el entorno de Delicias o los desarrollos residenciales que siguen apareciendo alrededor de la estación.