El Ayuntamiento de Madrid ha decidido cambiar polémico protocolo que obliga a cerrar el Retiro y otros grandes parques cada vez que hay viento fuerte o calor extremo. Según ha anunciado el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, la modificación de las reglas permitirá que El Retiro esté operativo en torno a un 20% más de jornadas, es decir, se reducirán aproximadamente en un 20% los días de cierre preventivo por meteorología adversa.
Hasta ahora, el llamado “protocolo de actuación ante situaciones meteorológicas excepcionalmente adversas y de gestión de incidencias causadas por el arbolado” se activaba siguiendo de forma bastante rígida las alertas de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), con cuatro niveles de riesgo: verde, amarillo, naranja y rojo. En nivel naranja se limitaban zonas infantiles y deportivas y se suspendían actividades al aire libre; en nivel rojo, El Retiro y otros parques históricos se desalojaban y clausuraban por completo hasta nueva revisión del arbolado.
La revisión ajustará los umbrales de viento y otros parámetros para adaptar los cierres a la situación concreta de cada recinto, con el objetivo de mantener abiertos los parques siempre que sea posible sin comprometer la seguridad. En la práctica, esto supone que no se bajará la persiana de manera automática ante determinados avisos, sino que se combinarán las previsiones con datos propios, experiencia acumulada y decisiones técnicas más afinadas.
Un Retiro que se cerrará menos

En los últimos años, el protocolo ha protagonizado numerosos titulares: El Retiro y otros ocho parques singulares (El Capricho, la Rosaleda del Parque del Oeste, Juan Carlos I, Juan Pablo II, Fuente del Berro, Quinta de los Molinos, Torre Arias y el Parque Lineal del Manzanares) han llegado a encadenar hasta diez jornadas de cierre desde la primavera, oficialmente para evitar el riesgo de caída de ramas y árboles. El Gobierno municipal defendía que esos cierres apenas representaban alrededor del 1% de los días del año, pero la percepción ciudadana era la de un parque demasiado a menudo “en obras” por viento o calor.
Esa mejora de disponibilidad se apoyará también en ajustes operativos que ya se habían probado, como la posibilidad de actualizar la alerta roja hasta una hora antes en función de la previsión real, algo que ya ha permitido en ocasiones reabrir antes de lo previsto manteniendo las garantías de seguridad.
Seguridad y polémica política
El Ayuntamiento insiste en que la prioridad sigue siendo evitar accidentes y proteger a los usuarios frente a la caída de ramas, especialmente en episodios de viento fuerte combinado con altas temperaturas, un cóctel que ha provocado incidentes en el pasado.
Sin embargo, la flexibilización del protocolo no ha convencido a toda la oposición. PSOE y Más Madrid han cuestionado que la revisión llegue “tarde”, que se haya hecho “sin diálogo suficiente” y que pueda interpretarse como una concesión a las críticas vecinales a costa de relajar la prudencia. Estos grupos reclaman actualizar el inventario del arbolado, renovar el plan director del Retiro y priorizar las inspecciones y actuaciones preventivas en zonas infantiles y deportivas, de forma que la seguridad no dependa solo de cerrar o abrir, sino de un mantenimiento más exhaustivo.