Probablemente la de Jacinto Benavente sea una de las plazas más impopulares de la ciudad de Madrid: con una configuración que convierte la movilidad en una suerte de escape room al aire libre, requería de una remodelación que actualmente se está llevando a cabo y que la transformará junto a sus calles aledañas de cara a la próxima primavera.
El proyecto, que cuenta con una inversión de 9,5 millones de euros, no solo abarca más de 10.000 m² de la plaza, sino que afecta también a las siguientes calles de su entorno: Carretas, la de la Bolsa, Atocha, la intersección con la calle de Concepción Jerónima y la calle del Doctor Cortezo.
Entre las actuaciones más destacadas están la eliminación de una de las dos dársenas de autobuses, la creación de ocho parterres con vegetación, la ampliación del espacio peatonal y la instalación de una gran pérgola.

Otro punto importante de las obras en la plaza de Jacinto Benavente es la rehabilitación de la estructura del aparcamiento subterráneo, que el Ayuntamiento de Madrid reconoce como obsoleta. Una vez finalicen los trabajos, la única entrada al aparcamiento será desde Doctor Cortezo.
Con esa medida se espera mejorar la seguridad de la circulación peatonal y favorecer una circulación fluida, evitando giros y posibles esperas de entrada al parking.
Una nueva plaza con vegetación, pérgola y difusores de agua

Una de las transformaciones que experimentará el paisaje de esta plaza será la incorporación de nuevos parterres con vegetación. Como resultado, la plaza contará con «una superficie de 3.105 m² dedicados exclusivamente al peatón y al arbolado», según datos del consistorio madrileño.
Por otro lado, para «dignificar» el espacio, se instalará una gran pérgola en el centro, en «referencia al antiguo caserío que dominaba el espacio de la plaza». Dicha pérgola estará dotada, además, de difusores de agua pulverizada para mitigar el calor durante los meses de verano.