El Ayuntamiento de Madrid ha decidido dar un giro a su plan contra los coches más contaminantes: los vehículos sin etiqueta ambiental (clasificación A de la DGT) podrán seguir circulando por la ciudad, pero solo mientras la capital mantenga la contaminación dentro de los límites que marca la normativa europea. La medida, que se incorporará como enmienda del PP a la nueva Ordenanza de Movilidad Sostenible que se vota este mes en el Pleno, sustituye la cadena de moratorias anuales que vencían en 2026 por una autorización condicionada a la calidad del aire, lo que en la práctica flexibiliza el calendario de Madrid 360 para estos coches a cambio de ligar su futuro a los datos de dióxido de nitrógeno (NO₂).
Hasta ahora, la norma decía que, desde 2024 primero y después desde 2026, los turismos sin distintivo ambiental (gasolina matriculados antes del 2000 y diésel anteriores a 2006) debían ir quedándose fuera de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Madrid, con excepciones y prórrogas para los empadronados en la capital que llegaban en el último momento, haciendo que muchos ciudadanos se deshacieran de sus coches por miedoa las multas.
Pero en el último momento el Ayuntamiento amplió esa moratoria hasta el 31 de diciembre de 2026 para unos 14.000 vehículos A censados en la ciudad, permitiendo que siguieran circulando mientras el resto de coches sin etiqueta domiciliados fuera de Madrid tenían vetado el acceso desde hacía más de un año.
La letra pequeña: la calidad del aire manda

La clave de este cambio está en el nuevo mecanismo de control. La autorización a los vehículos A no es un cheque en blanco, sino una disposición transitoria ligada a los datos de polución: mientras todas las estaciones de medición de la ciudad registren niveles de dióxido de nitrógeno por debajo de los máximos que fija la UE, los coches sin etiqueta de madrileños podrán seguir circulando. Si alguna estación supera esos límites, la moratoria quedará automáticamente sin efecto y se volvería al escenario original de restricciones, lo que obligaría a sacar de la circulación a estos vehículos en la ZBE y ajustar de nuevo la ordenanza. La calidad del aire se puede consultar en la web airedemadrid.madrid.es.
Desde el área de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad recuerdan que Madrid lleva cuatro años consecutivos dentro de los estándares europeos de calidad del aire, con concentraciones medias de NO₂ claramente por debajo del umbral de 40 microgramos por metro cúbico que marca la normativa para 2026. De ahí el mensaje político del Ayuntamiento, resumido en el “nos lo podemos permitir” porque segun sus responsables mantener en circulación unos pocos miles de coches muy antiguos no pondría en riesgo, según sus cálculos, el cumplimiento de los objetivos ambientales.
En paralelo, el Ayuntamiento mantiene las ayudas al achatarramiento (1.500 euros por vehículo retirado) y otros incentivos para la compra de modelos menos contaminantes.
El PSEO madrileño ha calificado esto de «triquiñuelas» y los criticos también advierten de que ligar las restricciones solo a los límites europeos, no a objetivos más ambiciosos de salud pública, puede frenar el ritmo de reducción de emisiones y prolongar la vida de los vehículos más contaminantes justo cuando otras ciudades aceleran su retirada. También señalan un efecto posible, que si en algún momento se disparan los niveles de NO₂ y la ciudad supera el umbral, miles de conductores podrían encontrarse de un día para otro con un coche que vuelve a estar vetado.