Desde pequeña, la pintura estaba en su vida. Para ella no existían juguetes, sino pinceles, barro, cajas de cartón y el propio cuerpo. A los 20 años se convirtió en la artista más joven en exponer en el Palacio de Cibeles y se dio cuenta de que podía convertir este juego en su profesión.
Ahora, Carlota Pérez de Castro cuenta con un estudio personal en el barrio de Salamanca. Lleva 7 años desarrollando sus propios proyectos y está enfocada en expandir su obra por otros lugares del mundo. Este año, la revista Forbes la ha incluido en su lista “30 under 30”, destacando su trabajo como un motor económico y cultural.
“Para mí es un orgullo recibir este reconocimiento, estoy muy agradecida y admiro muchísimo al resto de gente que está en la lista. Ha sido un empujón, una forma de decirme que estoy avanzando bien”, nos cuenta Carlota Pérez de Castro.
Capturar el movimiento

Su impulso creativo surgió cuando era niña, rodeada por una familia de artistas. Su padre, Diego Pérez de Castro, es el director de la escuela de diseño IADE, fundada por su abuelo Antonio. Y su madre, Teresa Calderón, también es pintora. Con el tiempo, ha descubierto nuevos referentes y su técnica pictórica «es un cóctel entre Helen Frankenthaler y Psy Twombly, dos expresionistas abstractos», nos explica.
Según la propia Carlota Pérez de Castro, el hilo conductor de todo su trabajo es la fascinación por el ser humano y por encontrar lo que nos une a todos. Sus cuadros están muy vinculados al movimiento y muchos de ellos se construyen a través de una performance de danza.
Un buen ejemplo es La huella del Flamenco, un proyecto donde los bailarines se convierten en pinceles vivientes y dejan su huella en el lienzo, reflejando la intensidad de esta tradición cultural. De este modo, la pintora logra su propósito: “lo que más me interesa es inmortalizar la emoción vivida, capturar todo ese momento de creación”.
Más allá de la pintura

A lo largo de su carrera, Carlota Pérez de Castro se ha tropezado con distintas disciplinas que dialogan con su pintura. Entre ellas están la fotografía, la danza, el cine, la música, la escultura o la literatura. Aunque su inocencia le permite jugar y saltarse las normas, está formándose para que cada técnica acompañe el nivel de su pintura. Se ha rodeado de un buen equipo profesional y muchos artistas le ayudan a través de charlas, talleres o enseñándole directamente cómo trabajan en sus propios estudios.
Carlota Pérez de Castro se considera a sí misma una artista multidisciplinar. Disfruta desarrollando sus ideas y, en sus propias palabras, “me emociona saber que tengo una vida larguísima para poder hacerlas todas”.
Para ella, Madrid es su hogar y su gran reto es llegar al resto del mundo. En febrero de 2026 hará una exposición individual en Zona Maco, el equivalente a la feria ARCO en México, y en mayo expondrá en Cannes, aprovechando el momento del festival de cine, que es “el momento más dulce de la ciudad”.
Por último, realizará su primera exposición en un espacio institucional: la sala Pescadería Vieja de Jerez, una de las más importantes de Andalucía.
Ponerse en las manos del otro: un acto de amor

Su último proyecto, “And she is my brush”, es una colaboración con su novio, el diseñador y arquitecto Borja Colom. Incluye cuatro cuadros de gran tamaño y una pieza audiovisual de diez minutos, con los que tratan de convertir el arte en un acto de amor.
“El título viene de una frase que Borja me dijo hace muchos años”, nos cuenta Carlota Pérez de Castro. “Cuando él pasó un momento muy duro en su vida se tatuó en un lado del brazo I´m a painter, para recordarse que él pintaba su vida, y después él me dijo que se iba a tatuar en el otro And she is my brush”.
Tras seis años de relación, ambos han materializado esta frase en un proyecto artístico: en el vídeo, ella se cuelga boca abajo y él utiliza su pelo como un pincel, para trazar las líneas de los cuadros. “Ponerse en manos de otro pintor es un acto de amor y de fe en que esa persona te va a cuidar y acompañar”, dice la artista.
Aunque su estudio en Madrid es un lugar privado, Carlota Pérez de Castro organiza pases privados donde conversa con su público, a la vez que les muestra su arte. Para visitar este espacio en pleno barrio de Salamanca, basta con ponerse en contacto con su project manager, Lola Álvarez a través de su correo (lolaalvarezarte@gmail.com) o su número de teléfono (625 13 48 76).