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De Madrid al cielo…pero no a la FERIA

Tania Segura Tania Segura

De Madrid al cielo…pero no a la FERIA

Desde que estoy en Madrid me siento más Andaluza que nunca. Cuando voy por la calle y escucho a algún paisano no puedo evitar decir: ¡Ay mira, andalu’ como yo! Aunque para los madrileños, todos los andaluces somos de Sevilla…

Ya os avisamos de que en Madrid se celebró el sábado 18 de Abril una feria de Abril a la madrileña en la Plaza de las Ventas. Pues bien, como buena andaluza que soy, me presenté allí para ver si los madrileños tienen tanto salero como nosotros y, sintiéndolo mucho, tengo que decir que no es lo mismo (pero no os ofendáis, que yo estoy encantada con vosotros).

Admito que yo no sé bailar sevillanas, pero cuando las intentas bailar con el traje de flamenca puesto parece que hasta sabes. Pues bien, una de las actividades que había en la feria de Ventas era un concurso de Sevillanas. La gente no se movía mal, pero ahí no había ni traje de gitana, ni fajines, ni na’. Faltaba chicha.

Y mucha Raya Real pero poco bamboleo ¿a quién se le ocurre imitar una Feria, ya no de Abril, sino andaluza en general, sin el típico puesto de chatos (maniquies pisando uvas incluidos)? Cuantas ferias recuerdo (a trozos) gracias a esos vinillos…

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Algo que sí encontré igualito que en cualquier feria andaluza era el precio del Rebujito y como no pude ir con mi traje de rociera, tampoco pude llevar una botella debajo de la falda pa’ colarla en las casetas.

Sin embargo, con la comida se portaron muy bien, porque podías picar tortitas de camarones y jamoncito sin clavarte la peineta de la morena de al lado…

Y aunque había un espacio dedicado a los niños, faltaban los cacharros de la feria. Todo andaluz adolescente sabe que los coches locos son el mejor sitio para pelar la pava y que las colchonetas que huelen a pies son ideales para que los padres descansen de los peques. No olvidemos la jaula de la barca o al feriante de la olla que avisa de que a fulanita se le ven las braguitas…

En resumen, yo salí de allí con ganas de más. A mí me faltaba algo, no sé si la flor en el pelo, el olor a feria (garrapiñadas y patatas asadas) o las carrozas de caballos. Así que le dije a mi madre que me enviase mi traje de flamenca, porque me voy a la feria de verdad, a la de Sevilla…¡Ah! y lo mejor…me voy por 30€

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