Madrid lleva décadas conviviendo con colinas que no salieron del capricho de la naturaleza, sino del movimiento de tierras de grandes obras y transformaciones urbanas. El Parque Cerro del Tío Pío, en Vallecas, conocido popularmente como el parque de las siete tetas, es el ejemplo clásico: siete montículos artificiales levantados en los 80 sobre una antigua colonia chabolista y restos de escombros compactados.
Hoy, la historia se repite, pero con una vuelta de tuerca, en el suroeste: las tres montañas de Aluche, enormes acumulaciones de tierra generadas por el soterramiento de la A‑5, empiezan a rebajarse y a transformarse en un nuevo paisaje más amable y menos polémico.
Las tres montañas de Aluche: tierra de túnel convertida en paisaje

Las obras de soterramiento de la A‑5 en el Paseo de Extremadura han generado un volumen enorme de tierras extraídas al excavar los túneles. Ese material se ha ido acumulando en la parcela de la antigua subestación eléctrica de Iberdrolala denominada formando tres grandes montañas de arena y tierra que se alzan junto al barrio de Aluche.
Según datos municipales, en esa parcela se han llegado a acumular unos 170.000 metros cúbicos de tierra, elevando las colinas hasta una altura máxima de unos 18 metros. El efecto visual y ambiental ha sido inmediato: un muro de tierra frente a las viviendas, pérdida de vistas abiertas y una alteración sustancial de las condiciones de habitabilidad y del valor ambiental del entorno, tal y como han denunciado vecinos y asociaciones del barrio.
La reacción vecinal obligó a afinar el proyecto. El Ayuntamiento anunció que esos montones de arena no serían simplemente una escombrera camuflada, sino el germen de un nuevo parque integrado en el futuro Paseo Verde del Suroeste: tres colinas artificiales con usos definidos (skate park, mirador y merenderos), conectadas entre sí y con los grandes pulmones verdes de la zona, Casa de Campo y la Cuña Verde de Latina.
De montañas de escombro a parque con colinas rebajadas
El último giro ha llegado estos días. El Ayuntamiento ha iniciado la retirada de parte de la tierra acumulada para rebajar las colinas creadas durante la excavación. Las montañas de Aluche pasarán de esos 18 metros iniciales a unos 6 metros de altura, una escala más razonable para un parque de barrio y mucho menos agresiva para las viviendas cercanas.
La tierra que se retire no se irá lejos: se reutilizará para cubrir tres antiguos pasos y enlaces de la A‑5 (Batán, Los Yébenes y la carretera de Boadilla del Monte), dentro del proyecto de soterramiento y del Paseo Verde del Suroeste. Es decir, la propia obra se come sus montañas, transformando parte de los desniveles de la autovía en zonas verdes conectadas.
Los tres pasos empezarán a cubrirse de tierra en julio, para convertirse en espacios ajardinados y transitables que unirán barrios hasta ahora separados por el tráfico. Así, el mismo material que generó un paisaje discutido servirá para rematar una operación de cosido urbano y de reducción del impacto de la A‑5.
Qué será el nuevo parque: skate, mirador y biodiversidad
Una vez rebajadas, las colinas no desaparecerán, se quedarán como relieve suave de un parque de unos 20.000 metros cuadrados, el equivalente a casi dos veces la plaza Mayor, integrado en el Paseo Verde del Suroeste. El proyecto prevé tres piezas diferenciadas:
- La colina norte se dedicará a uso recreativo, con un graderío y un circuito de pump track y skate park.
- La colina oeste será un mirador y punto de interpretación de la red verde de parques, aprovechando las vistas hacia Casa de Campo, la Cuña Verde y el propio Paseo Verde del Suroeste.
- La colina sur se orientará a la biodiversidad y a usos más tranquilos, con zona de merenderos y un espacio para la diversidad vegetal, incluyendo el trasplante de algunos de los árboles retirados de la A‑5.
El conjunto se completará con pérgolas solares productoras de energía, sendas peatonales y ciclistas y áreas de estancia, integrando el nuevo parque en la gran infraestructura verde que se proyecta sobre el antiguo trazado de la autovía.