Esta vez no se debe ni al cada vez más inasumible precio de los alquileres en Madrid ni a la compra del edificio por parte de un fondo al que le interesa el inmueble pero le sobra quienes lo habitan. El cierre de la mítica sala de rock de Carabanchel Gruta77 (calle de Cuclillo, 6) después de 26 años de actividad se debe a algo tan humano –y tan de nuestro tiempo– como el puro agotamiento de Juan Luis Nieto, alias El Indio, su responsable.
«Estoy agotado. El esfuerzo mental y físico que requiere un proyecto como Gruta77 es muy elevado […]. A mis 57 años necesito descansar y ganar calidad de vida», se sinceraba en un comunicado que ha hecho público a través de sus redes sociales.
En él ha querido dirigirse, especialmente, al público de Gruta77 –«a vosotros, clientes y amigos»–, a quienes ha querido agradecer su fidelidad a lo largo de los años y haber sido «el mejor público de Rock and Roll del planeta», tanto en los momentos más boyantes como en los más delicados de la sala.
«He defendido mi sueño con uñas y dientes, conseguí que fuese un sueño compartido gracias a vuestro amor por el Rock and Roll, pero ahora dejadme ser egoísta y que me dé un respiro», se puede leer en la despedida de ‘El Indio’.
La importancia de Gruta77 para la música en Madrid
La importancia y, sobre todo, la implicación de Gruta77 en el panorama musical de la ciudad va mucho más allá de la actividad de la sala de conciertos de su planta baja. Un compromiso con la música que se puede rastrear según se suben plantas en el edificio.
Es en los pisos superiores donde se distribuyen sus más de 20 locales de ensayo profesionales y escuela de canto, guitarra y batería. Un recurso que músicos como Robe Iniesta reivindicaron a lo largo de su carrera para facilitar y promover las oportunidades para jóvenes músicos.
Todo ello ha contribuido a que esta mítica sala de rock tenga el reconocimiento de Sala Patrimonio Cultural de la Ciudad de Madrid. Y en ese ecosistema, el papel de Juan Luis Nieto durante décadas ha sido el de «programar, producir y promocionar cada evento personalmente, además de asesorar a las bandas usuarias de los locales de ensayo» de forma vocacional, reza la página del Ayuntamiento de Madrid sobre la sala.
Los últimos conciertos programados de Gruta77 antes del cierre

Gruta77 echará el cierre el próximo mes de diciembre, pero antes se despedirá por todo lo alto con conciertos hasta el 26 de noviembre, que se pueden consultar en su web. No obstante, una vez baje la persiana seguirá nutriendo la vida musical de Madrid a través de la promotora Gruta77, con conciertos programados en otras salas bajo su sello.
En estos último años, la fachada del edificio ha exhibido con orgullo –a modo de homenaje impulsado por Paco Graco– una selección de rótulos comerciales de negocios de Madrid ya desaparecidos, que dan fe de la historia de familias y comercios que han tejido la historia de nuestra ciudad. Y no sin cierta poética, a partir de diciembre será el propio rótulo de Gruta77 el que pase a integrar –con la naturalidad de una despedida que ya se espera– ese patrimonio gráfico y emocional de Madrid que estará siempre presente, de una forma u otra, allá donde haya rock and roll.