Madrid es una ciudad que se come a bocados (y a bocadillos), y no solo de calamares vive el gato. Hay una liturgia especial en los bares de toda la vida, aquellos donde el serrín ya no está en el suelo pero el aroma a plancha sigue siendo el mejor reclamo. En el distrito de Villaverde, existe un lugar que rinde culto a la casquería y al embutido con una combinación que, aunque parezca arriesgada, es ya un emblema de barrio y local.
Si te acercas a la zona sur de la capital, es imprescindible hacer una parada técnica para descubrir cómo dos ingredientes tan humildes como la oreja y la morcilla pueden alcanzar la excelencia cuando se encuentran entre dos trozos de pan crujiente.
El éxito del bocadillo Mixto en el bar La Morcilla
La historia de este bocado nació de la intuición de Obdulio, un hostelero que, sin grandes pretensiones académicas en la cocina, decidió experimentar hasta dar con la tecla exacta. Su razonamiento fue simple y aplastante: si la oreja es un manjar y la morcilla está espectacular, juntas solo pueden mejorar. Así nació el bocadillo Mixto, una creación que lleva décadas siendo el buque insignia del bar La Morcilla.
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Por un precio de 4,20 €, los comensales se enfrentan a un bocadillo que es pura potencia. La elaboración no tiene atajos; la morcilla la hacen ellos mismos desde cero, asegurando una textura y sabor caseros difíciles de encontrar en otros establecimientos. Por su parte, la oreja se cuece con esmero antes de pasar por la plancha, donde adquiere ese toque crujiente tan característico que vuelve locos a los madrileños.
El toque maestro lo aporta una salsa que ellos denominan «tomate», aunque poco tiene que ver con el frito convencional. Se trata de una especie de salsa brava que no pica, elaborada bajo una receta secreta que amalgama todos los sabores y aporta una jugosidad extra al conjunto. Al darle el primer mordisco, la mezcla de texturas (lo crujiente del pan y la oreja frente a la suavidad de la morcilla) confirma que Obdulio no se equivocaba.
Pero la oferta no acaba en el bocadillo. Para los que prefieren comer de plato, el bar ofrece la Trifásica, una media ración por 5,30 € que incluye morcilla, oreja con tomate y entresijos. Es el paraíso para los amantes de la casquería madrileña. En este local de ambiente familiar, es común ver hasta a tres generaciones de una misma familia compartiendo barra, especialmente los fines de semana cuando se forman colas que demuestran que, en Madrid, cuando algo está bueno, no importa la espera.