En la séptima planta del Four Seasons Hotel Madrid, sobre la azotea de la calle Sevilla, se sirve cada domingo el brunch más lujoso y uno de los más caros de la capital. Dani Brasserieha convertido el ritual del domingo en un festín con barra libre de marisco, ostras, jamón ibérico y platos calientes a la carta, todo enmarcado por vistas privilegiadas sobre el centro y un ambiente que mezcla hotel cinco estrellas, alta cocina y planazo de fin de semana.
El restaurante está decorado como cabe esperar del hotel más caro de Madrid: cristal, mármol, terraza con vistas y un interior que juega a ser brasserie elegante con guiños contemporáneos. La cocina lleva la firma de Dani García, uno de los chefs españoles más laureados por la Guía Michelin, que aquí despliega una carta pensada para el formato brunch pero con el nivel técnico y de producto que se espera de su nombre.
El Dani’s Sunday Brunch se sirve los domingos de 13:00 a 16:00 y se organiza en estaciones tipo buffet combinadas con platos calientes que se piden a mesa, creando una experiencia híbrida: por un lado, te levantas a recorrer barras infinitas; por otro, tienes servicio en mesa con elaboraciones que podrían formar parte de un menú degustación.
Barra libre de marisco, ostras y jamón ibérico
El corazón del brunch está en su despliegue de self service. Las estaciones se reparten por la sala:
- Rincón de panes recién horneados, con panadería artesanal y aceites premium para empezar el recorrido con algo tan simple –y tan bien hecho– como pan y aceite.
- Mesa de quesos y embutidos ibéricos, donde un maestro cortador sirve jamón ibérico en vivo, acompañado de una selección de quesos artesanales nacionales e internacionales.
- Lácteos y toppings: yogures, granolas, compotas caseras y fruta, pensados para quien quiera un comienzo más ligero o montar su propio bowl.
- Barra de crudos, la gran protagonista: marisco del día, ostras frescas, ceviches, tartares, salmón ahumado y otras elaboraciones en frío, con show cooking en directo de pescados como la lubina a la sal.
Toda esta parte funciona como barra libre dentro del precio del brunch: puedes repetir tantas veces como quieras, combinando ostras con jamón, quesos con marisco o panes con aceites según el antojo del momento.
Platos calientes a la carta (también incluidos)
A la parte de buffet se suma una carta de platos calientes que se piden a mesa y están igualmente incluidos en el precio. Entre ellos destacan:
- Tortitas y otros clásicos de brunch.
- Huevos benedictinos con jamón ibérico o con salmón nori y caviar.
- Huevos rotos y otras versiones de cocina de mercado.
- Bikini de mortadela.
- Croissant prensado de jamón cocido ibérico y comté.
- La famosa Hamburguesa Rossini de Dani García.
- El Club Sandwich de Dani, versión elevada del clásico club.
La gracia está en que no tienes que elegir solo uno: puedes probar varios platos, repetir tus favoritos y combinar la carta caliente con lo que hayas ido pescando en la barra de crudos o en la mesa de embutidos.
Además, durante el servicio se ofrecen platos del día recién salidos de cocina que van pasando por las mesas, como lubina a la sal o cortes de carne trabajados al momento. Es una forma de introducir sorpresa y cocina en vivo dentro del formato brunch.
Tres precios cerrados: Alcalá, Sevilla y Dani

La experiencia se articula en tres paquetes con precio cerrado, todos ellos con agua, café y refrescos incluidos:
- Alcalá (125 €): incluye acceso al buffet y a la selección de platos a la carta, con bebidas sin alcohol.
- Sevilla (155 €): suma a lo anterior una carta líquida con vino blanco y tinto de la casa, manzanilla y los llamados Healthy Sips, una versión propia de la mimosa.fourseasons+2
- Dani (220 €): la opción más exclusiva, que añade cócteles clásicos (Negroni, Paloma, Bloody Mary) y Champagne –Ruinart o Louis Roederer según la versión– ilimitados.
Con estas cifras, el brunch de Dani Brasserie se sitúa claramente en la cima de los brunchs y buffets de Madrid: 125 euros en su versión “básica” y hasta 220 euros si se quiere que el marisco, el jamón y los platos calientes convivan con cócteles y champagne sin límite.