Madrid suma un nuevo tesoro a su mapa del arte… y estaba, en cierto modo, escondido a plena vista. El histórico Palacio de Gaviria, a dos pasos de la Puerta del Sol, acaba de reabrir sus puertas tras una intensa restauración con Dalí infinito, una exposición permanente que saca a la luz parte de la producción escultórica más tardía y menos vista del genio de Figueres. Estas obras que durante décadas han permanecido en colecciones privadas y que ahora, por primera vez en España, se muestran de forma estable en un montaje que está sorprendiendo a los expertos.
El Palacio de Gaviria, palacete del XIX en la calle Arenal que muchos madrileños recuerdan como sala de fiestas y otros como sede de exposiciones temporales de gran formato, llevaba años semi apagado. El cierre por la pandemia destapó el mal estado de sus cubiertas y obligó a una rehabilitación profunda de techos, salones y elementos decorativos, que ahora lucen de nuevo con estucos, molduras, frescos y su monumental escalera central.
Para su nueva etapa, el edificio ha apostado por una sola carta, pero muy fuerte: un Dalí “oculto”, el de las esculturas concebidas a partir de los años 70 y relacionadas con la llamada Colección Clot/Quirós, un conjunto de obras que durante años vivió en una especie de limbo de atribución y visibilidad. Tras un acuerdo y una revisión a fondo por parte de la Fundación Gala‑Salvador Dalí, que el pasado 10 de marzo hizo público el reconocimiento y regularización de 14 de estas esculturas, las piezas han salido de la sombra para instalarse de forma permanente en Madrid.
Un Dalí tardío, experimental y tridimensional

Dalí infinito reúne 14 esculturas de gran formato, acompañadas de dibujos preparatorios, obra gráfica e ilustraciones que recorren la trayectoria del artista desde los años treinta hasta los ochenta, con especial foco en el periodo 1973‑1980, cuando el pintor se volcó en desarrollar un lenguaje tridimensional muy personal.
Entre las piezas destacan títulos como Elefante cósmico, Mujer desnuda subiendo escalera, Cabeza de caballo riendo, Cristo de San Juan de la Cruz, Ama de llaves o Alma del Quijote, esculturas monumentales cargadas de referencias a la fe, la ciencia, la literatura o la mitología, en las que se reconocen los códigos de Dalí: patas larguísimas, cuerpos que se derriten, símbolos religiosos reinterpretados o guiños a la tradición española.
La muestra es una oportunidad para conocer parte de esta producción tardía de Dalí, que había sido vista solo en contextos muy puntuales o permanecía en fondos privados, y nunca se había articulado en España un recorrido tan amplio y permanente por su faceta de escultor. La exhibición está pensada precisamente para subrayar lo experimental y monumental de estas obras, situándolas en diálogo con los salones recargados del palacio, en un montaje casi teatral que juega con luces, sombras y perspectivas.
La exposición se puede visitar todos los días de la semana, en horario de 10:00 a 20:00 (último pase a las 19:00), en la calle Arenal, 9, a dos minutos de Sol. La entrada general cuesta 15 euros y la reducida, 11, con descuentos para ciertos colectivos.