El Banco de España custodia algo más que lingotes. Su historia arquitectónica, atravesada por el deseo de proyectar una imagen de progreso y estabilidad, se despliega ahora al público con una exposición que pone el foco en un capítulo clave: su transformación art déco durante los años treinta.
Alegorías de un porvenir, que podrá visitarse hasta el 28 de marzo de 2026 en la sede central de Cibeles, es la primera muestra dedicada a explorar el impacto de este movimiento estético en la institución. Comisariada por Yolanda Romero y Álvaro Perdices, reúne cerca de 150 piezas entre bocetos, vidrieras originales y documentos inéditos, con una ambición que va más allá de la contemplación estética: invitar a una lectura crítica del papel del arte institucional en la construcción de la modernidad.
Vidrieras, poder y relato visual

El eje central de la exposición se sitúa en los dos grandes espacios nacidos de la ampliación de los años 30: el Patio de Operaciones y la Cámara del Oro, ambos concebidos por el arquitecto José Yárnoz Larrosa. El primero, amplio y luminoso, fue ideado como una plaza pública donde la ciudadanía accedía a los servicios financieros. El segundo, profundo y secreto, simboliza el poder blindado del Estado.
Ambos espacios están atravesados por una estética que, en aquel momento, respiraba modernidad: el art déco. Este estilo, con su geometría limpia y su sofisticación contenida, se materializa en uno de sus elementos más emblemáticos: las vidrieras diseñadas por la histórica Casa Maumejean. Estas composiciones, que ahora se exhiben restauradas por primera vez, convierten el trabajo y la tecnología —agricultura, industria, ferrocarriles o aviación— en alegorías de una nación en proceso de transformación.

Pero la exposición no se limita a una mirada celebratoria. También explora las tensiones y contradicciones de aquellas representaciones: la ausencia de protagonistas femeninas, la invisibilización de las condiciones laborales o el uso del arte como herramienta de legitimación institucional. Así, el relato se vuelve más complejo y reflexivo, cuestionando los discursos oficiales y mostrando el reverso de la modernidad.
La muestra se estructura en cinco ámbitos temáticos que permiten al visitante comprender la profundidad de este proyecto: desde el contexto social de los años 30 hasta la arquitectura de la Cámara del Oro, pasando por el minucioso proceso creativo de los artesanos del taller Maumejean, cuyos cartones originales, hoy recuperados, son el alma de la exposición.