Madrid encara la recta final de una de sus obras urbanísticas más ambiciosas: el soterramiento de la autovía A-5. El alcalde José Luis Martínez-Almeida y el equipo municipal han confirmado que los trabajos avanzan según lo previsto y que el túnel estará terminado en noviembre de 2026.
Esta infraestructura transformará el acceso oeste a la capital, convirtiendo una de las vías más transitadas —con más de 80.000 vehículos diarios— en un bulevar peatonal y verde, cosiendo barrios como Lucero, Aluche, Las Águilas, Campamento y Casa de Campo.
El avance del soterramiento de la A5 va según lo previsto

Los datos de avance son contundentes, ya se han excavado 300 metros de túnel, se ha ejecutado ya gran parte de los pilotes y parte de la losa superior, empleando la técnica “corte y cubierta” para minimizar las afecciones al tráfico y garantizar la seguridad, aunque hay tramos, como el de la entrada a Boadilla del Monte especialmente complejos.
En la construcción participan 600 operarios y más de 100 máquinas —siete pilotadoras—, y el futuro túnel tendrá tres carriles por sentido, además de carril bus-VAO con señalización variable. La obra tiene impacto directo no solo en la movilidad, sino también en la calidad de vida, el valor de las viviendas y la conectividad urbana.
El soterramiento de la A-5 está ligado a otros grandes proyectos urbanísticos, como la Operación Campamento, para revitalizar el suroeste de Madrid con miles de nuevas viviendas y servicios. Los vecinos verán cómo el trazado actual desaparece en favor de un corredor arbolado y espacios públicos para el ocio y el deporte, transformando el distrito de Latina.
El futuro Paseo Verde del Suroeste
A nivel urbano, desaparecerán los nueve pasos peatonales actuales, dando paso a una superficie completamente renovada que incluirá 80.000 m² de zonas verdes y un bulevar que prolongará la avenida de Portugal hasta el Padre Piquer, reduciendo un 90% la circulación en superficie y mejorando la calidad del aire y la integración entre barrios.
Una de las grandes mejoras será la movilidad ‘blanda’: se construirá un carril bici bidireccional y semaforizado de 3,5 kilómetros, enlazando con Madrid Río, al tiempo que las aceras serán más amplias y el número de conexiones peatonales pasará de 16 a 33. El objetivo de la obra, según ha resaltado Almeida, es recuperar espacios para los vecinos, resolver problemas históricos de tráfico y transformar Madrid en una ciudad más amable.