La Comunidad de Madrid ha empezado a probar el primero de los 48 nuevos trenes automáticos que se incorporarán a la Línea 6, la más utilizada del suburbano, con más de 400.000 viajeros diarios.
Las primeras pruebas se están realizando en el centro de ensayos que el fabricante CAF tiene en Corella (Navarra), en un circuito cerrado donde se testean la aceleración, el frenado, los sistemas de señalización y todos los elementos de seguridad antes de permitir que el tren pise la red madrileña. Una segunda unidad se suma a estos ensayos en junio y, a partir de julio, ambas empezarán a llegar a Madrid para continuar las pruebas en vía real, pero aún sin pasajeros.
Cómo y dónde se están probando

Los ensayos se dividen en varias fases muy marcadas.
- Fase 1 (Corella): pruebas en circuito de 4 km en Navarra, donde se validan la dinámica del tren (aceleración, frenado, velocidad), la respuesta ante incidencias y la integración con los sistemas de señalización.
- Fase 2 (Madrid, modo manual): una vez lleguen los primeros trenes a la capital, se probarán por la noche en líneas como la 10, la 11 y la 12, en modo manual y sin viajeros, para comprobar su comportamiento en la red real de Metro.
- Fase 3 (Línea 6, modo automático): cuando estén listas las obras de adaptación tecnológica y las estaciones cuenten con puertas de andén, comenzarán los ensayos ya en la propia Línea 6 y en modo automático, también inicialmente en horario nocturno.
Si todo avanza según el calendario de la Consejería de Transportes, los nuevos trenes empezarán a circular con pasajeros a lo largo de 2027, coincidiendo con la culminación de la automatización de la Línea 6.
Cómo serán los nuevos trenes
Los nuevos convoyes estarán formados por seis coches, con pasillos intercomunicados que permiten recorrer el tren de punta a punta, eliminando la clásica separación por coches. Al suprimir la cabina del conductor, los extremos quedan ocupados por grandes cristaleras panorámicas que permiten a los viajeros ver las vías y las estaciones, una experiencia similar a la de otros metros automáticos del mundo. Cada unidad tendrá capacidad para unos 1.385 viajeros, con alrededor de 165 plazas sentadas, y un incremento del espacio disponible de hasta un 17% respecto a trenes actuales.
En términos de prestaciones, estas unidades podrán alcanzar velocidades de hasta 110 km/h, alrededor de un 33% más que las actuales, aunque su velocidad real en servicio dependerá de las limitaciones de cada tramo. Además, serán un 20% más eficientes energéticamente gracias a sistemas de tracción de última generación y a un uso más intenso del frenado regenerativo.
Más allá de la ausencia de conductor, los nuevos trenes incorporarán mejoras visibles para el usuario. Entre ellas la videovigilancia interior, con cámaras distribuidas por los coches para reforzar la seguridad. También tendrá información al viajero más clara, con pantallas y mensajes acústicos avanzados, incluyendo avisos en tiempo real sobre incidencias y espacios específicos para personas con movilidad reducida, bicicletas y cochecitos infantiles, con zonas reservadas y barras de sujeción adaptadas.
La combinación de estas mejoras y la operación automática está pensada para ofrecer un viaje más cómodo, más predecible y con menos saturación en las horas críticas.
Puertas de andén y estaciones adaptadas
El cambio se notará también en las estaciones de la Línea 6 que se están equipando con puertas automáticas de andén (PSD) que se abren solo cuando el tren está correctamente detenido, como ya ocurre en metros automatizados de otras ciudades. Estas puertas crean una barrera física entre el andén y la vía, mejorando la seguridad (evitan caídas y accesos indebidos) y permitiendo una operación más precisa del sistema automático. La instalación de estas puertas se está realizando de forma progresiva estación por estación, y convivirá durante un tiempo con la operación todavía convencional hasta que la automatización esté completamente operativa.
La automatización permitirá reducir la frecuencia de paso hasta los 2 minutos en hora punta, incrementando la capacidad de transporte en torno a un 17% y descargando algunos de los tramos más saturados de la circular. También se espera que la operación automática reduzca el impacto de pequeñas incidencias (paradas prolongadas, problemas de sincronización) al estar todo el sistema gestionado de forma centralizada y con algoritmos de regulación.