Un concierto donde la música no solo se oye, sino que se ve: esta es la premisa de FLOW, la nueva experiencia inmersiva del colectivo de artistas internacional PROJEKTIL, que abrirá sus puertas en la céntrica Friedenskirche de Madrid (Pº de la Castellana, 6) el próximo 10 de enero. Las entradas ya están a la venta.
El viaje de FLOW: música y luz en el curso del río Moldava
Además de un espectáculo de videomapping, FLOW es un viaje poético y audiovisual. La experiencia sigue el curso del río Moldava, partiendo de la famosa obra homónima del compositor Bedřich Smetana. La música sinfónica se combina con poesía, electrónica y proyecciones de luz que dialogan con la arquitectura de la iglesia.

El espectáculo inmersivo traza un recorrido en siete etapas que siguen el curso del río. El viaje arranca con Los manantiales, un comienzo poético que evoca el nacimiento del Moldava con el Canto de los espíritus sobre las aguas de Goethe. Continúa A través del bosque, donde la música orquestal dibuja el paisaje mientras los ritmos electrónicos recrean el movimiento entre la maleza. El recorrido da paso a La celebración en la orilla, un estallido de alegría con vibrante música folclórica.
El tono cambia en Noche mágica, un interludio onírico con ninfas que bailan bajo la luna al son del arpa. La calma se romperá con Rápidos, un tramo turbulento de luces cambiantes y potentes drops electrónicos. De ahí se pasa a El orgulloso Moldava, donde la música fluye entre proyecciones de los vastos paisajes que rodean el río. El gran final cierra la experiencia con la desembocadura del río en el Elba, como celebración de la fuerza imparable de la naturaleza.
Qué esperar de FLOW en Madrid

Aunque FLOW se ha presentado en otras ciudades europeas, como Liverpool, Ginebra o Marsella, la filosofía de PROJEKTIL hace que cada espectáculo sea irrepetible, creando un diálogo directo con la arquitectura de cada espacio.
En Madrid, el lienzo será la Friedenskirche, en cuyo interior se instalarán proyectores de alto rendimiento, adaptados a cada rincón del edificio. El resultado parece mágico: techo y paredes desaparecen, transformando por completo la percepción del espacio.