El Ayuntamiento de Tres Cantos ya está sancionando a los primeros propietarios identificados gracias a un censo genético canino que permite asociar cada excremento a un animal concreto. La medida, en marcha desde finales de 2025, convierte a este municipio del norte de Madrid en uno de los primeros de la región en pasar de las campañas de concienciación a las multas efectivas por no recoger las heces.
La ordenanza municipal de Tres Cantos obliga a los dueños de perros a recoger “de forma inmediata” los excrementos en cualquier zona de paso y a depositarlos en una papelera o contenedor. No hacerlo se considera una infracción que se sanciona con 300 euros la primera vez y puede llegar hasta los 600 euros en caso de reincidencia, según ha explicado el concejal de Salud Pública, Mario Arancón. Además, es obligatorio llevar una botella de agua para limpiar los orines, otra norma que los agentes pueden vigilar y sancionar.
El consistorio insiste en que la medida no es recaudatoria, sino “disuasoria”, y que la mayoría de vecinos con perro son responsables; el objetivo es actuar contra la minoría que incumple y deteriora la limpieza de aceras, parques y zonas infantiles.
Un “CSI canino”: cómo funciona el ADN de los perros

Para poder sancionar con pruebas objetivas, el Ayuntamiento puso en marcha hace más de un año el proyecto de ADN canino, con la campaña “Soy de Tres Cantos, lo llevo en el ADN”. Los propietarios están obligados a llevar a su mascota a una clínica veterinaria colaboradora para que se le tome una muestra de saliva, que se registra en una base de datos genética municipal; el trámite ronda los 40 euros y no hacerlo también puede acarrear sanción.
Cuando aparecen excrementos sin recoger en la vía pública, un técnico de laboratorio y un agente de policía recogen muestras en días aleatorios y las envían al laboratorio para compararlas con la base de ADN canino. Si hay coincidencia, el Ayuntamiento identifica al perro y a su dueño y abre expediente sancionador según la ordenanza, aplicando además el recargo correspondiente si el animal no estaba censado. En esta nueva fase del servicio ya se han localizado “varios propietarios” infractores y se está procediendo a su sanción.
Una respuesta a las quejas vecinales
Los excrementos caninos son uno de los principales motivos de queja vecinal en muchas ciudades, y Tres Cantos no es una excepción: el municipio cuenta con más de 2.000 perros censados y abundantes zonas verdes, lo que multiplica los puntos de fricción cuando algunos dueños no cumplen.
Tres Cantos se suma así a la lista de más de 80 municipios españoles que han optado por el registro genético de perros para combatir las cacas en la calle, pero da un paso más al aplicar con decisión las primeras multas.