La Unesco ha encendido todas las alarmas sobre cómo Madrid está gestionando su parque más emblemático. Un duro informe de Icomos, el organismo asesor de la Unesco, cuestiona el Plan Director de El Retiro y obliga al Ayuntamiento a revisarlo a fondo si quiere conservar sin sobresaltos el sello de Patrimonio Mundial que comparte con el Paseo del Prado desde 2021. En el centro de las críticas está el turismo masivo, la protección insuficiente de monumentos, estanques y edificios históricos y la falta de participación ciudadana en las decisiones sobre el futuro del gran pulmón verde de la capital.
El informe, fechado en noviembre y ahora hecho público, analiza el Plan Director presentado por el Ayuntamiento para los próximos diez años, una hoja de ruta imprescindible porque cualquier estrategia de gestión debe contar con el visto bueno de la Unesco al tratarse de un bien Patrimonio Mundial. Los expertos detectan “fallos de calado” y consideran el documento “incompleto”: no define bien cómo se coordinarán las tres administraciones que intervienen en el parque (Ayuntamiento, Comunidad y Estado), trata de manera “bastante marginal” la conservación de edificios, estanques y monumentos y no concreta criterios claros para intervenir en ellos.
Icomos recomienda crear un comité directivo específico para El Retiro, con competencias claras y capacidad real de decisión, que aglutine a las distintas administraciones y marque una estrategia unificada. También pide que cualquier actuación que afecte al valor universal excepcional del Paisaje de la Luz se notifique al Centro de Patrimonio Mundial, algo que el plan no detalla con suficiente precisión.
Turismo masivo: el gran punto ciego

El capítulo más delicado tiene que ver con el turismo. El Retiro recibe más de 18 millones de visitantes al año, con picos de hasta 55.000 personas al día e incluso 160.000 en jornadas muy concurridas, una presión que el propio Ayuntamiento reconoce como un problema pero que su plan no aborda de forma concreta. El informe reprocha que el documento “no ofrece indicaciones suficientes” para gestionar los flujos de visitantes ni para garantizar la convivencia entre turistas, peatones habituales, ciclistas y usuarios de patinete en las zonas más saturadas del parque.
La Unesco alerta de que varias áreas de El Retiro están ya “masificadas” y advierte de que, sin una estrategia clara de control de afluencias, el parque se expone a un deterioro progresivo de su infraestructura, sus jardines y su ecosistema. El riesgo no es menor, ya que si la presión turística compromete los valores que justificaron su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial, el Paisaje de la Luz podría acabar en la “lista negra” de bienes en peligro, un escenario que nadie en Madrid quiere imaginar.
Patrimonio, restauraciones polémicas y fauna
El informe también pone el foco en cómo se está cuidando el patrimonio construido dentro del parque. Icomos considera que el plan de Madrid “trata de forma marginal” la conservación de edificios históricos, esculturas, fuentes y estanques, sin detallar actuaciones ni prioridades para asegurar su preservación a largo plazo. Se cuestionan algunas restauraciones recientes, calificadas como “altamente problemáticas”, y se pide ajustar los criterios de intervención a los estándares internacionales de conservación del patrimonio.
Además, se reclama prestar más atención a la protección de la vegetación y de la fauna que habita en El Retiro, dos elementos clave de su valor ambiental y paisajístico. Entre las medidas sugeridas figuran limitar la expansión de terrazas ligadas a quioscos de restauración, controlar mejor el uso de caminos y praderas y marcar límites claros para evitar el desgaste de zonas especialmente sensibles.
Vecinos fuera de juego
Otro reproche importante de la Unesco tiene que ver con la forma en que se ha elaborado el Plan Director. El documento señala que la participación ciudadana ha sido “limitada” y recomienda implicar a la sociedad local “desde las primeras fases del proceso”, no solo a través de alegaciones a posteriori. Asociaciones como Amigos del Buen Retiro llevaban tiempo denunciando esa ausencia de diálogo real, y ahora ven respaldadas sus críticas por el informe internacional.
Para la Unesco, la gestión de un parque como no puede diseñarse solo desde los despachos municipales: necesita la mirada de vecinos, expertos en patrimonio, colectivos ambientales y agentes culturales que lo viven a diario. Esa falta de escucha, subrayan, se nota en un plan poco concreto ante los problemas cotidianos del parque, desde la saturación de caminos hasta la convivencia entre usos muy distintos del espacio.
La reacción del Ayuntamiento
Tras hacerse públicas las críticas, el Ayuntamiento ha anunciado que adaptará el Plan Director a las exigencias de la Unesco y que enviará una versión revisada para su evaluación. Desde el área responsable se insiste en que se trata del primer plan integral de la historia para El Retiro y se recuerda que en los últimos años se han invertido más de 4,5 millones de euros en restauración de esculturas, monumentos y fuentes en el conjunto del Paisaje de la Luz.
La oposición, sin embargo, habla de “tirón de orejas histórico” y critica que el documento se aprobara inicialmente en 2025, con retraso frente a los compromisos, para luego encallarse durante más de un año sin aprobación definitiva. Dirigentes de la oposición como Rita Maestre han calificado las conclusiones de la Unesco de “demoledoras” y reclaman “rehacer en profundidad” el plan, no solo introducir cambios cosméticos.
Detrás de este choque entre Unesco y Ayuntamiento late una pregunta de fondo: ¿cómo se gestiona un gran parque histórico en el centro de una capital turística que no deja de batir récords de visitantes? El Retiro es, al mismo tiempo, parque de barrio para miles de madrileños, espacio de paseo y deporte, icono cultural y reclamo turístico global, y cada uno de esos roles tira en una dirección distinta cuando se trata de regular aforos, actividades y usos del suelo.