El Ayuntamiento de Madrid ha vuelto a aplazar la aplicación total de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Contra lo previsto, los vehículos sin etiqueta ambiental pero empadronados en la capital podrán seguir circulando durante todo 2026. La medida, anunciada por el delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, extiende por segundo año consecutivo la moratoria inicialmente prevista hasta diciembre de 2025.
El argumento esgrimido por el Consistorio se basa en el «bajo impacto» de estos coches en la calidad del aire y la movilidad de la ciudad. Según Carabante, la excepción afectará a entre 14.000 y 15.000 vehículos, que seguirán accediendo libremente a casi toda la ciudad, salvo a las Zonas de Bajas Emisiones de Especial Protección, como Madrid Central y Plaza Elíptica, donde la circulación sigue vetada a todos los coches sin etiqueta, estén o no empadronados.
Una medida criticada por la oposición

El anuncio no ha tardado en recibir duras críticas por parte de la oposición. Desde Más Madrid acusan al equipo de gobierno de dar «una vuelta atrás» en la lucha contra la contaminación. «Es una tomadura de pelo», ha declarado la concejala Esther Gómez, quien ha criticado que se utilice como argumento una supuesta buena calidad del aire cuando Madrid no cumple con los valores exigidos por la normativa europea para 2030.
También el PSOE ha mostrado su rechazo, poniendo el foco en la falta de medidas que faciliten el acceso a vehículos eléctricos. El concejal Ignacio Benito ha señalado que el problema no es de voluntad, sino de medios: «Las familias que no tienen un coche eléctrico es porque no pueden pagarlo, no porque no quieran». Además, ha reclamado más puntos de recarga, especialmente en la vía pública, recordando que el 70% de los coches en Madrid duermen en la calle.
Un calendario cada vez más diluido
La normativa original, aprobada en 2021, establecía una aplicación progresiva de la ZBE, que debería haber alcanzado su máxima restricción en 2025. Sin embargo, la moratoria para los vehículos empadronados ya supuso una primera marcha atrás. Con este nuevo aplazamiento, el horizonte de una ciudad sin coches contaminantes se aleja una vez más.
Carabante defiende que la decisión busca un equilibrio entre la sostenibilidad ambiental y la «sostenibilidad social». Según detalló, el Ayuntamiento continuará impulsando ayudas para la renovación de vehículos, que ya suman 111 millones de euros destinados a incentivar el cambio hacia modelos menos contaminantes.
Mientras tanto, las cifras de accesos diarios a la capital (4,8 millones, según el propio Ayuntamiento) y los datos sobre contaminación urbana seguirán siendo observados de cerca. Y aunque el calendario ambiental de Madrid se vuelve más flexible, el reto de cumplir con las exigencias europeas antes de 2030 sigue intacto.