Los vecinos de Arganzuela han decidido plantarse ante el Ayuntamiento de Madrid: AMPAS y asociaciones del entorno de Mahou‑Calderón han reunido ya casi 10.000 firmas contra la intención municipal de levantar el futuro Museo de la EMT en una parcela junto al Manzanares que el plan urbanístico reservaba para instalaciones deportivas.
El conflicto se centra en la parcela EQ4, situada junto al antiguo estadio Vicente Calderón y al parque de Madrid Río, dentro del ámbito Nuevo Mahou‑Calderón. Según los colectivos vecinales, como Asociación Vecinal Pasillo Verde-Imperial, el planeamiento aprobado en 2017 fijaba este suelo como dotacional deportivo, pieza clave para compensar el crecimiento residencial y las molestias sufridas durante años por las obras de demolición y urbanización. El Ayuntamiento, sin embargo, quiere reubicar en este terreno el Museo de la EMT, proyectado como espacio expositivo para la colección de autobuses históricos de la empresa municipal de transportes.
Las asociaciones denuncian que, para encajar el museo, el Consistorio plantea trasladar la prometida dotación deportiva a otra parcela ligada a la ampliación del colegio público Tomás Bretón, lo que, en la práctica, supondría “repartir en tres parcelas lo que iba a ir en cuatro” y recortar espacio para el centro educativo. A su juicio, se está sacrificando un equipamiento pensado para infancia y juventud en favor de un proyecto con vocación turística y de marca ciudad.
9.400 firmas, crowfunding y posible demanda
Las AMPAS y entidades vecinales han recogido 9.403 firmas –2.670 en papel y 6.733 online– que entregan este miércoles en el Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento de Madrid. Con este gesto quieren dejar constancia de la “nutrida oposición” al cambio de uso y exigir que el Consistorio respete el planeamiento comprometido.
En paralelo, han lanzado una campaña de micromecenazgo para financiar acciones legales en los tribunales si el gobierno municipal mantiene el proyecto en la parcela EQ4. Su objetivo es reunir 10.000 euros para sufragar los costes de una demanda contencioso‑administrativa; en apenas tres días ya habían superado los 3.000 euros recaudados, según los datos que han hecho públicos.
“Lucharemos para se atiendan a las necesidades del barrio antes que al turismoí”
Las entidades implicadas insisten en que no se oponen al Museo de la EMT como idea, sino a su ubicación concreta. “El interés turístico no puede ir a costa de la infancia”, subrayan en su campaña, en la que recuerdan que existen otras parcelas y espacios en la ciudad aptos para albergar la colección de autobuses sin renunciar a los equipamientos previstos en Mahou‑Calderón.
Entre las dotaciones que reclaman mantener tal y como se recogían en el planeamiento figuran nuevas instalaciones deportivas para uso escolar y vecinal, ya sea la ampliación del IES Gran Capitán, la ampliación del CEIP Tomás Bretón, vivienda pública y un centro de mayores. En un distrito que ha crecido en población y donde la presión sobre colegios, institutos y canchas es cada vez mayor, consideran “inaceptable” que se rebaje la superficie dotacional tras años de lucha vecinal para conseguirla.
El pulso que se abre ahora con el Ayuntamiento
Con la entrega de firmas y la caja de resistencia en marcha, la pelota vuelve al tejado del Ayuntamiento, que todavía tiene que resolver el concurso de ideas convocado por el Colegio Oficial de Arquitectos (COAM) para diseñar el Museo de la EMT. Si el Consistorio confirma la elección de la parcela EQ4, las asociaciones están dispuestas a llevar la batalla a los juzgados, apoyadas en la memoria vinculante del plan parcial y en el compromiso inicial de destinar el suelo a equipamientos deportivos.
El caso se suma a otros conflictos recientes en Madrid sobre el uso de suelos dotacionales y la tensión entre proyectos de “ciudad escaparate” y necesidades básicas de barrio. En Arganzuela, el mensaje vecinal es nítido: el museo de autobuses, sí, pero no a costa del polideportivo que, recuerdan, lleva años prometido a quienes han soportado el ruido, el polvo y las grúas del nuevo Mahou‑Calderón.