Madrid da los primeros pasos para construir una nueva autopista que conectará el Suroeste. Será un corredor de algo más de 41 kilómetros pensado para conectar nueve municipios y enlazar dos grandes ejes, la M‑503 y la M‑407. La Comunidad de Madrid ha empezado los trámites administrativos al aprobar contratos por 4,2 millones de euros para los estudios técnicos, ambientales y económicos, lo que abre la puerta a que el proyecto se defina durante los próximos 15 meses.
La nueva vía creará un corredor continuo que beneficiará de forma directa a más de 100.000 vecinos. El trazado previsto dará servicio a los términos municipales de Valdemorillo, Villanueva de la Cañada, Brunete, Sevilla la Nueva, Navalcarnero, El Álamo, Batres, Serranillos del Valle y Griñón, una franja en expansión residencial que hoy depende de carreteras secundarias, en muchos casos de un solo carril, y rodeos para ir de un pueblo a otro.
Una autopista de 41 km y nueve municipios

La nueva carretera enlazará con la A‑6 y la A‑4 a través de la M‑503, la M‑501, la A‑5 y la M‑407, lo que permitirá acortar recorridos, evitar pasos por travesías urbanas y reducir la presión sobre tramos saturados del suroeste. La Comunidad calcula que la intensidad media diaria se moverá entre 10.000 y 17.000 vehículos, según el tramo.
De momento no hay obras, sino trámites: el Consejo de Gobierno ha autorizado los contratos para redactar el estudio de viabilidad técnica, el análisis de impacto ambiental, el estudio económico‑financiero y el anteproyecto de construcción y explotación. Estos trabajos, con un plazo de 15 meses, serán los que definan el trazado exacto, el número de enlaces, la configuración de carriles y la fórmula de financiación, así como la inversión total que requerirá la autopista.
Todo ello a costa, eso sí, de un intenso debate futuro sobre el impacto ambiental y territorial de sumar una gran autopista más al mapa de la región.