El distrito de Usera avanza en su transformación urbanística para consagrarse formalmente como el barrio chino de Madrid. La instalación de dos grandes paifang (arcos ceremoniales monumentales de diez metros de altura y trece metros de ancho) encarará su fase final de cara al otoño, marcando los accesos principales de la zona comercial y cultural del barrio, en las inmediaciones de las calles Dolores Barranco y Evangelios.
La actuación forma parte de una estrategia integral del Ayuntamiento de Madrid para revitalizar la zona, descentralizar el turismo de la capital e impulsar el comercio local. La iniciativa busca emular los emblemáticos barrios chinos de urbes globales como Nueva York, Londres o San Francisco, además de poner en valor la presencia de una comunidad que supera las 36.000 personas de origen chino en la región, con Usera como su principal núcleo residencial y empresarial.
Las dos estructuras, diseñadas siguiendo los cánones de la arquitectura tradicional asiática con vigas decorativas, techos curvados y acabados ornamentales, contarán además con un sistema de iluminación para dar la bienvenida a los visitantes. Su ubicación delimita el nuevo eje peatonal de 1,5 kilómetros desarrollado por el Consistorio, el cual conecta la Plaza del Hidrógeno con Madrid Río y suma más de 9.000 metros cuadrados ganados para los viandantes.
Este itinerario está concebido como una inmersión cultural a pie de calle, salpicado de inscripciones con proverbios en castellano y chino, azulejos con figuras de dragones y carpas koi, áreas infantiles temáticas y vegetación asiática adaptada al clima madrileño. Con la culminación de los paifang, la capital no solo consolidará la identidad multicultural de Usera, sino que dotará al sur de la ciudad de un nuevo icono patrimonial y turístico.