A diferencia de muchas otras capitales europeas, los semáforos para peatones en Madrid no cuentan con un contador electrónico que indique los segundos restantes para cruzar. Esta decisión se tomó al comprobar que, lejos de ser una ayuda para los viandantes, los temporizadores generaban agobio y estrés en los transeúntes.
El diseño de taxis y autobuses
El aspecto exterior de los taxis madrileños, reconocibles por su color blanco y la franja diagonal roja en las puertas delanteras, es el resultado de varias evoluciones. Originalmente, los vehículos llevaban franjas de distintos colores para marcar el tipo de tarifa. Posteriormente, pasaron a ser predominantemente negros. Sin embargo, el calor que se concentraba en el interior de esos coches al circular por vías como el Paseo de la Castellana en pleno mes de agosto motivó un cambio. Fue durante la década de los ochenta, impulsado por Enrique Tierno Galván, cuando se instauró el modelo unificado que se mantiene en la actualidad.
El color de los autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) también guarda su propia trayectoria. Existe la creencia popular de que el color azul se eligió originalmente para imitar el cielo de la capital, pero la realidad es que el azul oscuro inicial fue heredado directamente de la antigua Sociedad Madrileña de Tranvías. Aunque durante un tiempo los autobuses madrileños llegaron a circular pintados de rojo, en el año 2008 se decidió volver a una tonalidad azul. En esta última adaptación, los diseñadores sí tomaron como referencia directa e inspiración el característico tono del cielo de Madrid.
Farolas y la numeración de los portales
El mobiliario urbano esconde otras funciones pensadas para la seguridad y la organización. Cada farola de la ciudad cuenta con un número propio visible en su estructura. Esta cifra sirve como referencia directa para que los servicios de emergencias puedan localizar con exactitud la ubicación de una persona si ocurre algún incidente en la vía pública.
Por otro lado, la lógica detrás de la numeración de los edificios en las calles de la ciudad tiene su punto de partida en la Puerta del Sol. Las vías inician su numeración con el número uno en el extremo más próximo a esta plaza céntrica. De esta forma, cuanto más cerca está un portal de la zona cero, más bajo es su número, y la cifra va aumentando a medida que el trazado de la calle se aleja de la Puerta del Sol.