Dar a conocer la riqueza gastronómica de la región a través de los dulces típicos de cada pueblo de Madrid. Y es que aunque solo unos pocos como las palmeritas de chocolate de Morata de Tajuña se hayan llevado la fama –totalmente merecida, sin duda–, hay una gran variedad de postres madrileños que merecen salir del anonimato, algo en lo que Obradores Madrid (calle alcalde Sainz de Baranda, 16) lleva décadas trabajando.
Este «rincón familiar lleno de sabores», como se definen en Instagram, reúne en su establecimiento de la capital dulces procedentes de todos los rincones de la región. Pero hacen mucho más que «simplemente» ofrecerlos en su carta.
No contentos con darle a los clientes la posibilidad de probarlos –un paso que recomendamos no saltarse– desde Obradores Madrid ofrecen una completa descripción de estos dulces, que incluye desde su procedencia hasta su historia o quiénes los elaboran.
El resultado es una suerte de archivo documental de postres madrileños –que podéis consultar en su página web–, un documento de gran valor teniendo en cuenta que, como nos contaba hace tiempo Antonio, repostero en la Pastelería del Pozo (considerada la más antigua de España), algunos como los bartolillos están en peligro de extinción.
Dulces desconocidos que puedes probar en Obradores Madrid

Aproximarse a los dulces típicos de la carta de Obradores Madrid es hacerlo, también, a un léxico poco familiar: aquí los postres tienen nombres como retorcidos (de San Martín de Valdeiglesias, en forma de espiral), repápalos (de Nuevo Baztán y similares a los pestiños), aguamanil (de Alcorcón, con base de bizcocho y distintos rellenos) u ombligo (procedente de Pinto, con ingredientes como zanahoria, fresa y mucho chocolate).
Sus orígenes son muy variados y en Chinchón, por ejemplo, ese léxico está muy vinculado al mundo religioso: en este pueblo madrileño dos destacados dulces típicos son las tetas de novicia (bollos redondos y esponjosos con cierto sabor a vainilla) y las pelotas de fraile (bollos fritos, rellenos de crema pastelera o nata).
En otros casos, sin embargo, el origen hay que ir a buscarlo a la corte: es el caso de la bizcotela, que según explican desde Obradores Madrid se inspira en el «Bizcocho del Palacio Real de 1747», creado por Juan de la Mata, repostero de la Corte de Felipe V.