La Luna de Nieve es el nombre tradicional que recibe la luna llena de febrero en el hemisferio norte, bautizada así por las intensas nevadas que históricamente marcaban este mes en muchas regiones. Este domingo se podrá ver desde Madrid en todo su esplendor, con el disco lunar completamente iluminado y visible a simple vista si las nubes lo permiten.
Se trata de una luna llena “normal” desde el punto de vista astronómico: el momento en que la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna, de modo que vemos la cara visible del satélite totalmente iluminada. El apodo Luna de Nieve procede de las tradiciones de pueblos nativos norteamericanos y europeas, que ponían nombre a cada plenilunio según lo que ocurría en la naturaleza; en febrero, el rasgo dominante eran las grandes nevadas y la dificultad para conseguir alimento, por lo que también se la conocía como Luna del Hambre. Hoy el término se ha popularizado en calendarios astronómicos y redes sociales, pero no implica un cambio especial en el brillo o el tamaño del satélite respecto a otras lunas llenas.
Cuándo se verá desde Madrid

En 2026, la Luna de Nieve alcanzará su fase de luna llena el domingo 1 de febrero, con el momento de máxima plenitud en torno a las 23:09 en horario peninsular. En Madrid, la luna saldrá por el horizonte al caer la tarde y permanecerá visible durante toda la noche, con cerca de un 100% de iluminación y un recorrido que irá ganando altura conforme avancen las horas. Los mejores tramos para apreciarla serán desde el anochecer hasta la medianoche, cuando el disco ya se ve alto y brillante, y de nuevo de madrugada, con el cielo más oscuro y estable para quien quiera hacer fotos o simplemente observarla con calma. Según las predicciones de la AEMET será un día de nubes y claros entre los que se dejará ver el satélite.
Mejores miradores para ver la Luna de Nieve en Madrid
Aunque la Luna de Nieve se ve desde cualquier calle o balcón, merece la pena buscar puntos altos y con el horizonte lo más despejado posible para escapar, en la medida de lo posible, de la contaminación lumínica.
- Cerro del Tío Pío: conocido popularmente como el parque de las Siete Tetas, es uno de los miradores clásicos de la ciudad, con colinas desde las que se domina el skyline de Madrid y un cielo relativamente abierto hacia el este y el sur.
- Templo de Debod: su plataforma elevada frente al Palacio Real ofrece una de las panorámicas más famosas al atardecer; cuando la Luna se eleva sobre la ciudad, el contraste con las siluetas de los edificios crea una escena especialmente fotogénica.
- Entorno del Planetario de Madrid (parque Tierno Galván): un gran parque con colinas y explanadas donde se reduce algo el impacto de las farolas y es fácil encontrar un buen punto para sentarse a mirar al cielo.
- Mirador de Paracuellos del Jarama: ya fuera del núcleo urbano, es un clásico entre aficionados a la astronomía y la fotografía nocturna por sus vistas abiertas hacia el horizonte y el skyline, ideal si se busca una Luna de Nieve más limpia de luces urbanas.