Pronto habrá otro espacio de patrimonio histórico abierto al público en Alcalá de Henares. Al menos, esa es la intención del consistorio de la localidad, que ha anunciado el fin de las labores de rehabilitación del refugio antiaéreo situado bajo la célebre plaza de Cervantes y el inicio de los trabajos para su musealización.
Por el momento, las intervenciones que se han llevado a cabo en el espacio han incluido «la rehabilitación integral del refugio, la instalación de un sistema de ventilación forzada para eliminar la humedad, una nueva iluminación y la limpieza completa», tal y como ha explicado el concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez.
Además, se han restaurado elementos originales del sistema eléctrico, como las palomillas de porcelana típicas de la época, y estructuras de madera que datan de 1938, cuando se construyó el refugio. Gran parte de su estructura procede de los sillares de la iglesia de Santa María, incendiada en 1936 y demolida más adelante para conseguir material de construcción.
El objetivo final de los trabajos, según Pérez, es «abrir el refugio en los próximos meses tanto para visitas técnicas como para visitas guiadas dirigidas al público en general». Así, podrá accederse a una parte fundamental de la memoria del municipio que ha permanecido enterrada durante décadas.
Un refugio construido durante la Guerra Civil

Hasta hace unos años, y a pesar de que ya se sabía de la existencia del refugio, no se conocía su ubicación exacta. Solo se tenía acceso a algunas fuentes documentales al respecto, así como a un croquis, publicado en su momento por el cronista José García Saldaña, y a una foto aérea tomada por la Legión Cóndor en 1939 en la que se apreciaba la estructura el búnker.
En 2023, el Ayuntamiento contaba con 3 millones de euros de fondos europeos Next Generation destinados a renovar la plaza de Cervantes. Fue entonces cuando se decidió incluir la búsqueda y rehabilitación del búnker en los planes de reforma integral de la plaza. Durante el último año han tenido lugar los trabajos para su puesta a punto, que ahora han concluido.
En su interior, que se extiende a lo largo de 38 metros hasta la zona norte de la plaza, se suceden varias salas construidas con el objetivo de minimizar los daños en caso de explosión. Ese espacio angosto de techos bajos estaba pensado para refugiar, según la documentación de la época, a alrededor de 1.000 personas, que podían acceder por dos únicas entradas.
No es el único refugio conocido en la localidad, aunque sí «el de mayor tamaño y envergadura constructiva», según informó el Ayuntamiento de Alcalá de Henares cuando se localizó en 2023. Durante la Guerra Civil, los republicanos establecieron el Cuartel General del Ejército del Centro en el municipio, y decenas de refugios fueron excavados bajo su superficie para proteger a la población civil de los bombardeos por parte del bando sublevado y sus aliados.