Renfe está cambiando la forma de “sentarse” en muchas estaciones de Cercanías de Madrid con unos nuevos apoyos que, en realidad, no están pensados para descansar del todo, sino para apoyarse brevemente, de pie, y facilita su uso a personas con movilidad reducida. Se llaman bancos isquiáticos y ya hay cerca de 350 repartidos por andenes de gran afluencia de las líneas C‑1, C‑2, C‑4, C‑5, C‑8 y C‑10, con una última fase de 61 unidades más en instalación.
Estos nuevos elementos no son bancos tradicionales, sino barras inclinadas a media altura que permiten apoyar la zona de los isquiones (la parte baja de la pelvis) sin llegar a sentarse por completo. La idea es que el viajero pueda aliviar las piernas y la espalda durante unos minutos, manteniéndose prácticamente de pie, algo especialmente útil en estaciones con tiempos de espera cortos y mucho movimiento, donde ocupar un asiento convencional puede ser menos práctico.
Por qué Renfe los está instalando

Según Cercanías Madrid, los bancos isquiáticos forman parte del plan de modernización y accesibilidad de la red, respondiendo a quejas de usuarios que pedían más puntos de apoyo, sobre todo personas mayores o con movilidad reducida que no siempre pueden agacharse y levantarse de un banco bajo con facilidad. Tras una prueba piloto en la estación de Orcasitas, la compañía comprobó que el sistema tenía buena acogida y decidió extenderlo a otros núcleos con gran flujo de viajeros, como el corredor del Henares, el eje norte y noroeste o el Pasillo Verde hacia Chamartín‑Aeropuerto.
A diferencia de los bancos corridos de toda la vida, estos apoyos ocupan menos espacio en el andén, dejan más hueco libre para el tránsito. Renfe subraya que no sustituyen a todos los asientos tradicionales, sino que los complementan, especialmente en puntos donde el flujo de entrada y salida de trenes es muy alto y la mayoría de usuarios aguarda solo unos minutos.