Que la percepción del tiempo puede ser algo cultural queda claro cuando hablas con un madrileño. En la capital, como en muchas otras grandes ciudades, los desplazamientos largos son algo habitual y casi se dan por asumidos en el día a día. Además, teniendo en cuenta el precio de la viviendo en el centro de la ciudad, es normal que la gente viva en las afueras, lo que suma más distancia y por la tanto más tiempo.
En Madrid Secreto hemos salido a preguntar a la calle a partir de qué distancia se considera que algo está lejos: «cuando tienes que hacer un trasbordo ya está lejos» dice una primera entrevistada. Para muchos madrileños, “cerca” puede ser cualquier lugar que tenga una buena combinación de metro, incluso si eso implica viajar cuarenta minutos y cruzar varios barrios, porque lo importante no es la cifra, sino la facilidad: el trayecto directo, sin transbordos interminables, es la verdadera medida de la cercanía en algunos casos.
Este pensamiento justifica muchas veces el habitual «está aquí al lado” —desde Aravaca hasta Vallecas— siempre que el transporte público haga más fácil el recorrido que lo que sugeriría el mapa.
Cómo se miden las distancias en Madrid
Para quien visita la ciudad, sorprenderse por la ligereza con la que los madrileños saltan de un barrio a otro se ha convertido en parte del folclore urbano, como si la capital fuese un gran pueblo al que siempre se llega rápido… si se sabe por dónde ir.
Entre los entrevistados, el más arriesgado asegura que hasta una hora de recorrido le llega a parecer cerca. Para algunos foráneos que contestan también a la pregunta, 2 km parece lo adecuado para definir entre cerca y lejos.
El debate ha continuado en comentarios donde hay quienes proponen que todo aquello fuera de la M30 está lejos, mientras otros ponen la vara de medir en tener que coger un autobús verde, es decir, los autobuses interurbanos de la región.