La capital afronta uno de los mayores retos del presente: dar respuesta a la demanda habitacional ante el encarecimiento de la vivienda y los cambios de uso de los inmuebles urbanos. En este contexto surge una propuesta que podría cambiar el panorama de la ciudad, que consiste en convertir hasta 1,5 millones de metros cuadrados de oficinas, ubicadas actualmente en edificios residenciales, en viviendas, añadiendo así unas 25.000 unidades más al parque inmobiliario de Madrid.
Esta iniciativa, impulsada por la Asociación Española de Oficinas (AEO), plantea un doble objetivo, por un lado, aliviar la presión sobre el mercado residencial y por otro, trasladar la actividad empresarial a complejos específicamente diseñados para ese fin. Según explica el presidente de la AEO, José María Álvarez, solo en los principales distritos hay más de 250.000 metros cuadrados de oficinas donde en realidad solo deberían existir viviendas, lo que representa una oportunidad única, especialmente si se agilizan los procesos legales que permitan el cambio de uso del suelo.
El plan para transformar oficinas en viviendas en Madrid

El plan se alinea con la reciente legislación regional y municipal, que ya autoriza la reconversión de suelos terciarios en viviendas para alquiler asequible, lo que simplifica trámites y reduce plazos de obras a menos de tres años. Además de aumentar la oferta en barrios consolidados como Chamartín, Chamberí, Retiro o Salamanca, la reconversión permitiría reubicar empresas en nuevas oficinas más eficientes y sostenibles, adaptadas a las realidades pospandemia y el auge del teletrabajo.
Los retos, sin embargo, son notables principalmente por la modificación del planeamiento urbanístico, la obtención de licencias y el consenso con los vecinos —en muchos casos, oficinas y viviendas comparten edificio—, además de la adaptabilidad de las propias infraestructuras a usos residenciales.
Por otro lado, se podría plantear un nuevo problema de movilidad si las oficinas en la capital solo se establecieran en una zona, en especial en este caso en la zona norte, en edificios especialmente diseñados para ellos, como están sugiriendo desde la AEO. Además de que se crearían zonas prácticamente deshabitadas fuera del horario de trabajo y otros barrios quedaría como ciudad-dormitorio.