El lujo es un concepto curioso porque consigue que el mismo viaje que cualquiera puede hacer en coche o en tren por un precio asequible sea una experiencia que solo unos pocos pueden permitirse. El Tren Al-Ándalus, con un precio que puede llegar a los 10.000 euros por persona para un viaje de siete días, es un convoy historicista que cada temporada hace realidad el sueño de estar en un hotel boutique sobre raíles. Este otoño, Renfe ha anunciado que el legendario tren turístico llegará a Madrid, ampliando así uno de sus itinerarios más especiales y celebrando así que el año que viene cumple 40 años transitando las vías españolas.
El Al-Ándalus fue inaugurado en los años 80, pero sus coches fueron originalmente construidos en Francia a finales de 1920 para alojar a la monarquía británica en los trayectos entre Calais y la Costa Azul. Tras diferentes etapas y restauraciones, sus vagones lucen hoy el esplendor art déco original, combinando maderas nobles, lámparas de época, tejidos de lujo y comodidades del siglo XXI. Incluye suites (Gran Clase y Deluxe), coche salón, restaurante, piano-bar y zonas de descanso, todo ello dispuesto para un máximo de 64 pasajeros por viaje, lo que garantiza el lujo y la personalización en la atención.
El tren más exclusivo llega a Madrid
El precio incluye mucho más que el alojamiento: durante siete días, los viajeros tienen pensión completa con menús gourmet, barra libre, excursiones guiadas en cada destino, acceso exclusivo a monumentos, traslados en autobús de lujo, animación a bordo y servicio de camarero en la cabina. La ruta clásica de Al-Ándalus recorre el sur peninsular con paradas en Sevilla, Córdoba, Granada, Ronda, Cádiz, Jerez y otras joyas andaluzas, pero la temporada 2025 suma como novedad Madrid, donde el tren inicia o finaliza su recorrido.
Pese al coste elevado, la alta demanda y el número limitado de plazas hacen que los billetes, especialmente en la modalidad Deluxe, se agoten cada temporada con meses de antelación.
Con la llegada a la capital, el Al-Ándalus reafirma su papel como icono del slow travel de alto nivel y uno de los trenes turísticos más lujosos del mundo, capaz de unir historia, cultura, gastronomía, relax y atención exclusiva en una semana inolvidable sobre raíles.